Civismo

Si se cree en la Justicia, hay que acatarla.
Si se cree en los Derechos humanos, se ejercen.
Si se cree en el Derecho a la intimidad se respeta.
Si se cree en el Derecho al Honor, se tiene en cuenta.
Si somos personas con educación cívica todo lo escrito tiene valor y lo debemos entender.
Para poder convivir, los humanos nos hemos ido pertrechando de Normas con derechos y deberes.
Hemos ido creando una sociedad altamente solidaria y plena de valores.
Entendemos que la Democracia es el mejor Sistema de convivencia.
Creamos un poder llamado Justicia que nos sirve para protegernos de las acciones humanas que consideramos malas.
Quien es juzgado deberá acatar las medidas impuestas y entre ellas ingresar en la cárcel con la intención social de reinserción; por tanto poder volver a convivir luego de cumplir condena.
Cuando se abandona la cárcel se sale con una etapa superada.
Nadie tiene derecho de acosar ni perseguir en las puertas de aquella a quien queda libre.
Esa es la grandeza de nuestra sociedad democrática y culta.
Esa es nuestra grandeza como ciudadanos libres.
Si tenemos una Justicia, debemos ser respetuosos con todas sus decisiones.
Ya volverá a la cárcel quien no sepa comportarse y vuelva a delinquir.
No caigamos en medievalismos ni en conductas dictatoriales.
Ser una sociedad vengativa no nos hará mejores.

Quien lo diría

A Europa se le ha perdido el respeto. Ya lo dicen, el dinero no tiene patria ni sentimientos, y es así sin que podamos remediarlo.
Mientras esta vieja dama dominó pueblos, su riqueza le dio Poder y gloria por varios siglos.
Los siglos no tienen otra cosa que tiempo envasado en forma años, pero dejan marcas y deterioros funcionales y de los otros. Así pasa que Europa es lenta de reflejos sin perder esa autoestima de grandeza. Ya no es Imperio de nada y sus nietos no la necesitan. Ellos padecieron sus crisis de crecimiento sin que ella los defendiera y por tanto dejaron de tenerle respeto. Ahora tienen dinero apátrida y trabajo propios, sus vidas son autónomas.
Ese dinero ya es global y va y viene como un vendaval que asola a Europa; ni siquiera un bastón la sostiene.
Ella intenta mantenerse de pie con los hombros caídos asombrada de ver como se caen los ladrillos con un simple movimiento de un dedo global.