Caída libre

Caída libre

Cuando se está en caída libre, nadie te puede salvar que no seas tú; usando los recursos propios, en una palabra.
Para frenar sus caídas debieron renovar sus estructuras y sus viejos políticos; cosas que cuestan dolor además de renuncias partidistas.
Este es el rumbo del bipartidismo, al igual que pasó en Italia.
Su propia arrogancia de viejos trileros les corroe; dueños alternantes de nuestros destinos podían medrar sin tener que dar explicaciones.
Un PSOE útil para traernos el cambio, llegó y se instaló y nos traicionó. Le votábamos convencidos de su proyecto hasta que decidió empezar a dar la espalda a sus principios de renovación.
Un dinero público que pudo servir para hacer mejor país, les encandiló.
Como ya parecía que teníamos bastante, nosotros tampoco aspiramos a mejorar más en cada legislatura, acabó cada corruptible robando lo que tenía a mano.
Este Partido, que nos metió en guerras «otánicas» a cambio de entrar en UE, se deslumbró con el dinero llegado para el pueblo. Así nos fué…
Votamos en clave de castigo, mala opción, al Partido de franquistas tardíos pero muy vengativos y sedientos de Poder. Así nos fue… retrocediendo y vendiendo nuestro patrimonio social.
En esos vaivenes electorales llegamos a esta podredumbre.
El día que se llenaron las plazas con el grito de «que no, que no, que no nos representan», este Bi-Partido no se sintió aludido. Así les va…
Ahora nos toca desbancar a los aposentados. La moda de sofás en las tarimas de los actos partidistas, ya lo denuncié por darnos a entender que están cómodamente aposentados. Hay que derrocar sus barreras y sus privilegios políticos y de los otros.
No queda más remedio que quitárnoslos del medio. Los delincuentes a la cárcel y los demás fuera de sus poltronas municipales, autonómicas y del Gobierno.