Quien lo diría

Aunque no lo parezca, vamos agotando nuestra capacidad de sorpresa e indignación. Es imposible ver y rever la tele con repetitivas noticias en cuanto debate haya, ni que las noticias nos apabullen.
Escuchar y ver periodistas adscritos a un Partido político que dejan el alma en defender lo indefendible es indignante; trastocan los papeles con los políticos en un teatrillo público que agradecen los Medios.
Además, esos periodistas siguen el guión según lo oportuno; primero defender la honestidad del corrupto hasta que les dicen que ya toca dejarlo caer en desgracia. Cumplen tan fielmente el guión que resultan caricaturescos. Entonces aparece otro corrupto a defender como inocente y vuelta a empezar.
Cada día asistimos al descubrimiento de casos de corrupción y quedamos «patidifusos» con los nuevos personajes. Pensamos,esta vez los encausarán y juzgarán rápidamente. Nada más erróneo, los «malos» tienen el tiempo a su favor.
La Justicia que nos hemos dado dio todas las garantías al Estado de Derecho hasta que los políticos se han apropiado de los dos. Justicia lenta y «sobreseidora» para los corruptos. Estado de Derecho a favor de la mal llamada «mayoría absoluta» que barre todo con Decretos leyes.
Los escándalos siguen y todo es un marasmo con espejismos de justicia que se acaban deshaciendo como en el desierto.
Las quejas salen a la calle y los políticos se hacen los sordos y los ciegos a favor de sus periodistas que darán la cara.
Si las protestas ciudadanas son gigantescas, nos dicen que no lo son tanto y si baja el tamaño se ríen en nuestras caras.
Este verano es raro, calor cuajado de miseria y nada por hacer que no sea protestar.
El Gobierno, descubierto que esto no va a más, nuestra rabia, ha decidido desmontarlo todo hasta dejar un erial.
Esta situación no la imaginamos ni en la peor de nuestras pesadillas. Políticos, periodistas y corruptos se frotan las manos.
A nosotros nos dejan como en la Guerra civil, en la cuneta.

Una vuelta de tuerca

Las tertulias políticas televisivas deberían cambiar. El hecho que sean periodistas los que opinan sobre la política y de los políticos así como de los Gobiernos, deja en sus manos TODO el Poder Mediático.
En programas de opinión deberían participar entendidos en las materias a comentar.
En el caso que se trate de análisis de Noticias será interesante que sean periodistas.
Tampoco valen combinaciones entre ellos porque deja la Tertulia escorada.
Actualmente los periodistas dan las noticias y las comentan y critican en un ejercicio poco ético según los Códigos deontológicos que les atañen.
Tienen razón los políticos y politólogos en quejarse de que les han ocupado su espacio.
Más razón tienen cuando los periodistas hacen de políticos en tertulias conjuntas.
Para nosotros los expectadores hay confusión e incertidumbre.
Un periodista que opina nos deja la sensación de que quizás sus noticias no sean veraces. ¿Están pasadas por el tamiz de su ideología?
Aún sabiendo que es así, se nos convierte en un irremediable «vocero» de algún Partido en ese momento. Ahora que tanto se habla de «reinventarnos» quizás sea la oportunidad de hacer un espacio televisivo con dos mesas de debate.
Se ha hecho patente la necesidad de devolver a sus sitios a todos a partir del 15M. Quejosos, los periodistas, de que este Movimiento social no les permita entrevistarlos se han dedicado a criticarlo. Peor aún, porque los periodistas no deben verter sus opiniones sino INFORMAR Y CON VERACIDAD.
Su intento encasillarlo y de desnaturalizarlo no es de su incumbencia.
«Zapatero a tus zapatos» y quizás «Renovarse o morir».