País nuevo

País nuevo

Algo está por nacer al calor de la rabia que nos atrapa. Ahora empezamos una época de confesiones indignas y pedido de perdones que no los vamos a aceptar. Supongo que asustados por el rodillo imparable de la Justicia, que no los arrollará más que con multas, se sienten obligados a confesarse públicamente. Tampoco pensemos que están realmente arrepentidos, no lo cuentan todo ni devuelven al Fisco todo lo robado, solo lo hacen para exculpar a los suyos; que tienen demasiadas culpas para ser juzgadas.
Un «Wifero» y un President arrepentidos no son más que corruptos.
Estamos viviendo una renacida Edad Media que nunca debió hacerlo.
Unas elecciones mal votadas, nunca más votar como castigo, aposentaron a unos políticos y demás personas trasnochadas que decidieron devolvernos al Absolutismo. En un Parlamento incapaz de ponerse en contra de ese Régimen, que no votamos para que nos masacren, decretan sus Leyes y derriban hasta la dignidad popular.
Ante la respuesta nuestra votando a los honestos, se santiguan y echan sapos por la boca maldiciéndonos. Empieza la nueva Inquisición, que si no fuera por lo terrible que es, podríamos reírnos de sus locuras antidemocráticas.
Reniegan del Estado de Derecho y deciden que sus adversarios son culpables y deben demostrar su inocencia. Recuerdan los Autos de Fe.
Y ahora los corruptos deciden confesar sus pecados, de gran calado social, porque dicen que así expiarán sus culpas y les otorgaremos el perdón.
Nosotros no somos sus confesores ni somos iglesias. A nosotros nos deben su dinero y a la Justicia pagar con cárcel si les corresponde.
Ante tamaña infamia y viendo pedir perdón, pareciera que asistimos a un parto doloroso de un nuevo país.

Estado de derecho

Hay dos precisiones para hacer en el Estado de Derecho,
– el máximo a cumplir de pena es de treinta años
– la cárcel tiene como finalidad reeducar a los prisioneros.
Exigir que pidan perdón por lo hecho es tradición cristiana y no cabe en un Estado aconfesional.
Como en todos los casos y países, los culpables de delitos deben ser juzgados, encarcelarlos y que cumplan la Pena. Ni siquiera en Nüremberg se exigió a los nazis que pidieran perdón.
Si pertenecemos a la UE tenemos derecho a recurrir al Tribunal europeo, por tanto hay que cumplir sus mandatos.
Cuando nos gusta la sentencia lo aceptamos y si no nos gusta debemos acatar.
Quizás habría que revisar las leyes actuales que deberán responder a las nuevas ideas o los graves delitos.
Lo que no vale es utilizar a víctimas para promover la solidaridad de la ciudadanía. Las víctimas tuvieron el respeto y la solidaridad de todos, además de ver enjuiciar y castigar a los asesinos. Es lo que se debía hacer y se hizo.
Ahora no toca remover el dolor
Recordemos que esa es la excusa de la Derecha para paralizar la búsqueda de las víctimas del franquismo.
Que se cumplan las leyes y que se acepten las Sentencias de todos los Tribunales.