Mujeres

Hoy escribiré desde la razón más sentida o desde los sentimientos razonados; sin tregua a la rabia.
Desde el día de la » mayoría absoluta» corren malos tiempos para la mujer. Lo temíamos pero no creímos tanta ignominia en nombre del más oscuro y violento machismo oficial y clerical.
No todo vino desde Gallardón, se apuntaron Mato y Báñez otros gobernantes y las mujeres del PP más ortodoxas en su religión.
Como en un goteo imparable fueron derribando las defensas a favor de la mujer y con ello a la igualdad.
Dejarla sin Ministerio para dárselo a Mato con mucha menor categoría y con escasos recursos. La excusa más dolorosa fue que habíamos exagerado porque no era para tanto el maltrato a la mujer.
Dicho esto con mucha calma y con la contundencia con que Ana Mato expone sus malas acciones. Qué se puede esperar de esa mujer católica que vive «separada» pero negando divorciarse.
Claro, con menos valor ministerial llegó todo lo demás, menos dinero para casas de acogida, más religión a la hora de instar a la mujer a quedarse en casa aguantando, menos teléfonos y telefonistas para el 016, desvirtuando la violencia para dejarla en conflictos de pareja, a la hora de hacer estadísticas se procede a descontar lo que se quiere invisibilizar y como no se puede denunciar sin parte médico de lesiones y éste no vale si no hubo ingreso hospitalario de por lo menos 48 horas, pues perfecto menos violencia y menos muertes.
Ana Mato deja sin píldora del día después a la sanidad pública y otras lindezas sanitarias que irá decretando contra las mujeres.
Mato deja allanado el camino para que entre Gallardón como un Atila, aborto denegado en supuesto tan importante como las malformaciones fetales y algunos otros supuestos como edad y la aprobación paterna, tasas judiciales que impidan a las mujeres denunciar a sus maridos.
Gobierno quita becas de comedor, quita subvención a la dependencia, quita todo lo que puede ser utilizado por la mujer para ir a trabajar.
Báñez reforma a sabiendas que quien se quedará sin trabajo y en su casa serán las mujeres por aquello de «por lo que me pagarán mejor en casa con los niños y los discapacitados».
Wert reforma la educación y la encarece a sabiendas que las madres suplirán sus recortes.
La Iglesia impone sus condiciones a sabiendas que las mujeres serán las perjudicadas junto con sus hijos.
Esta institución arcaizante rezuma rencor y venganza por haber debido aguantar leyes y derechos sociales «modernos» de gobernantes sensatos.
Siendo las generadoras de vida, somos muy apetecibles para todos los estamentos machistas.
De nada vale, o por ello, que seamos brillantes en todo lo que hagamos porque ensombrecemos a la masculinidad mal entendida.
En casa, se pierde el contacto exterior social y dejamos de molestar con nuestras opiniones y nuestra brillantez.
Qué es eso de que hayan más mujeres que no interrumpan sus estudios y lleguen a la Universidad, qué pretenden las mujeres cuando merecen puestos directivos que de siempre fueron masculinos, qué quieren las mujeres saliendo a trabajar y despuntando como capaces de hacerlo todo a la vez, qué quieren dejando en evidencia a los hombres mediocres, ¿qué quieren?
Se sintieron capaces de no aguantar el maltrato machista y cuando lo sobrevivieron se hicieron grandes y fuertes.
Todos esos logros y grandezas femeninas se hacen insoportables a los malos hombres y por ende a curas indignos que además abusan de sus hijos.
Cuanta mujer sometida hizo que su marido fuera reconocido socialmente, por ejemplo la mujer de Juan Ramón Jimenez,Zenobia Camprubí, que se comenta fue la que le escribía sus poemas y demás porque era un hombre depresivo.
Hay muchas, como María Curie que siendo solo ella la descubridora del radio incluyó a su marido.
Hay un sinfín de historias en que las mujeres escribían y componían música o investigaban dejando la gloria a sus maridos. Otras tuvieron que ponerse nombres masculinos para destacar en su arte.
Por suerte no podrán destruirnos y no falta tanto para volver a ser ciudadanas de primera junto a los hombres.
La italiana de clase social alta que escribe barbaridades para no ser la única mujer sometida en esta Europa moderna y aconfesional, quiere ganar su propio dinero para poder desprenderse de ese marido que según nos revela ella,a su pregunta de ¿»si me quieres»? él le responde displicente «a veces»…
El machismo va cediendo terreno gracias a la Igualdad, pero cada tanto tiempo se rebela.
Las mujeres, que transmitimos a los hijos valores humanos, debemos ser conscientes de inculcar nuestros valores de Igualdad. Nada de que la niña sea inferior al niño ni siquiera para salir de fiesta hasta una hora determinada ni para ser sirvienta de los hombres de la casa o para que deje de estudiar a favor de ser ama de casa.
Somos fuertes en tan alto grado que nos quieren pisotear con saña.
Seamos valientes y busquemos cómo apoyarnos y ayudarnos para recuperar TODA la dignidad que pretenden robarnos.
El mañana está aquí y será igual de generoso para todos.

Ideas horribles para este siglo

Alguna mente brillante de este delirante Gobierno dejó caer la idea de retornar al uso de pañales de tela…!
Espero que alguien con sentido común le haya hecho callar semejante dislate.
Si nuestra civilización avanza es a pesar de esas innenarrables personas.
Existen dos grupos bien diferenciados de usuarios de pañales.
Uno, el de siempre que son los niños hasta la edad de madurez neurológica, unos dos añitos. El desarrollo de la industria de pañales desechables, además de ser más higiénicos para los bebés y su piel facilitaron la vida familiar y por ende la maternal.
Las madres trabajadoras tuvieron el beneficio de todo lo reseñado más el plus de quitarse de tareas engorrosas y pesadas. Lavar y hervir telas de pañales y ropa de bebés llevaba tiempo y trabajo.
La revolución del desechable y de lo esterilizable nos entregó tiempo libre y salud a las mujeres y a las familias.
El segundo y amplísimos grupo de usuarios de pañales son los ancianos, los enfermos y los discapacitados.
Vale todo lo dicho en calidad de salud y vida para ellos, familias y cuidadores.
Este amplísimo grupo de beneficiarios de pañales desechables cada vez es más grande. Vivimos más años todos, incluídos los dependientes adultos y ancianos.
El ahorro en todo tipo de ropa, personal, de cama y de asientos es muy importante y conlleva limpieza.
Cuidadores que ven simplificada la tarea de atender a sus dependientes manteniéndolos limpios, necesitan facilidades en su tarea diaria.
Ya sabemos que en mayor proporción los Cuidadores en todas las edades de la vida son mujeres y que compaginan estas tareas con todas las demás inclusive trabajando fuera de casa.
En estas cosas como en todas las demás que les toca sí o sí, es preciso facilitarles su trabajo y otorgarles tiempo libre. En el bien sabido que este les sirve para poder sacar adelante todo lo que hacen dentro y fuera de casa.
Esperemos que ese Globo Sonda que leí no tenga más importancia que una mala ocurrencia y como tal ya esté olvidada.
En estos tiempos de crisis en los cuales se intenta recluir nuevamente a las mujeres en sus casas( no siempre hogares) no debemos permitir la reedición de los peores momentos de siglos pasados.
El machismo aún tiene sus parcelas de dominio y no se debiera permitir ampliarlas cuando estamos asentando la Igualdad que conlleva reducirlas.
Actualmente las mujeres estudian, trabajan y son el soporte hogareño en gran medida. No es cuestión de restarles importancia a base de dificultarles la vida.
Es preocupante que la crisis traiga pañales antihigiénicos a una sociedad desarrollada también mentalmente.
Es peligroso que la crisis sea el detonante que utilice el Machismo recalcitrante en contra de la Igualdad con la Mujer.

Celos a la francesa

Los franceses tan «progres» en temas de pareja, por ejemplo, demuestran que adolecen de la necesaria igualdad de género. Ya se quejó de esto la escritora Simone de Beauvoir con respecto a su pareja sentimental, el filósofo creador del Existencialismo.
El machismo francés no tiene Glamour…
Los hombres más conocidos y que tendrían que dar «ejemplo» de igualitarios son los más penosos.
En el caso de Presidentes se ha hecho patente la doble moral, con esposas y amantes madres de hijos escondidos.
Mitterrand fue uno de estos «honorables» mentirosos por aquello de la doble moral.
Despertamos en estos tiempos a un machismo con tintes de proxenetismo inimaginables para el siglo que corre.
Machos cabríos parecen algunos. Asistimos a las actuaciones poco claras de un Dominique Strauss-Khan persiguiendo mucamas y denunciado por violación y proxenetismo, que dejan mal parado al sexo masculino en cuestiones mezcladas con el Poder.
Hombres capaces de perderse y de perder su futuro existencial por no saber contener sus instintos primarios, potenciados por ese engreimiento de ser inimputables.
Esa sociedad francesa tan plena de grandes virtudes y tan intelectual, falla en ese pilar tan importante.
Seguramente también hay un componente femenino que permite el mantenimiento de esa desigualdad de género tan particular.
Hoy tristemente es noticia la mujer actual de Hollande una periodista a la que se le suponía altura como tal.
Pues es una mujer capaz de dejar al descubierto unos celos «furibundos» contra la primera mujer y madre de los hijos de Hollande. Se coloca en una posición tan simplona de mujer celosa que recurre a todas las formas de atacar a Segolène Royal, incluído Twitter.
Apoya públicamente al contrincante electoral de Segolène con la intención de quitarle a ella posibles votos en la segunda vuelta.
La clase política francesa peca de sentido de Estado en cuestiones de sexo y de relaciones sentimentales. Con la ilusión que se vive esta Elección es imperdonable que la ensombrezcan los mundanales celos.

Adulteración femenina

Adulteración femenina

Mirando una tienda de moda llego a una triste conclusión que nos incumbe a las mujeres.
Según los estudios sociológicos «todo comenzó» a cambiar en el mundo femenino a partir de el uso de la pastilla » antibaby».
Se dieron las condiciones para salir de casa a trabajar sin el inconveniente de un embarazo no deseado, por ejemplo.
Siempre me inculcaron que mi libertad personal dependía de mi independencia económica. Claro que habían más factores a tener en cuenta como la maternidad.
Aquello de que el estudio proporcionaba mejores oportunidades laborales también era cierto en muchos casos. Que tu pareja respetara tus decisiones y te viera como una igual, también era vital.
Obtenidos todos los objetivos, aparecieron otros que se podían sortear o asumir sin perder la independencia. Estas eran las tareas domésticas y las maternales una vez decidido tener hijos.
En muchas ocasiones las compaginamos a costa de un sobre esfuerzo y muchas con el trabajo de una asistenta por horas y también a veces con la participación masculina. Muchas tuvieron unos padres que como abuelos se dedicaron a los nietos.
Hemos reconocido haberlo hecho no muy bien, porque no supimos desentendernos del ámbito doméstico. Hubiera sido el momento de pactar las tareas y las responsabilidades. No lo hicimos porque no pudimos y en las más de las veces nos sentíamos implicadas en labores que no nos eran ajenas. En vista de que lo hacíamos con satisfacción y superando el cansancio, nos lo asignaron sin más.
Al no tener pactos, el lado masculino entendió y dio por sentado que era cuestión de no hacer nada y en caso de reclamación demostrar ignorancia y ser un desastre.
En fin, aunque no está todo conseguido y siempre quedan espacios oscuros se podría decir que íbamos bien.
Pero el machismo siempre asoma y nos cogió desprevenidas.
Para trabajar hay que estar divinas y cada vez más mimetizadas con la figura masculina. También debemos presentarnos a los amigos, familias y
muuuy delgadas entre otros atributos.
Jugando con la salud, en pro (porque es sano no tener sobrepeso) y en contra, no nos hemos dado cuenta que nos estaban subiendo el listón. Mantenerse joven y preciosísima. Esto significa extremadamente delgadas, aunque sea a costa de padecer en mayor o menor grado las terribles bulimia y anorexia.
En esta carrera loca nos vamos hacia la figura andrógina potenciada por las Pasarelas y las modas. Ahora desfila un hombre,creo que es ruso, con Rosa Clará con vestidos de novia. Esa figura equívoca que hemos permitido se imponga como ideal de belleza también nos robará la feminidad. Esta, que se definía por una imagen con las curvas propias de nosotras con caderas y pechos marcados y piernas y brazos torneados, se diluye.
En esa imparable carrera nos seguimos invisibilizando en pro de más androginia. Peor aún es que en el intento de parecer niñas, hasta en la moda de la depilación total, damos paso a una pedofilia encubierta.
Hemos llegado a negarnos y así es como nos vuelve a arrinconar el machismo.
Hace falta parar y ponernos a pensar en ser verdaderamente libres.
Para tenerlo claro solo hay que observar qué mujeres son la delicia masculina, hoy por hoy les deslumbra Beyoncé.