Día de la Mujer

8 de marzo

Día internacional de la Mujer

Desde 1791, poco tiempo para el Planeta pero muchos años para la humanidad, luchamos por los arrumbados Derechos femeninos.
Llegó la primera Declaración de los Derechos de la mujer y la ciudadanía, en Francia. Con ella se planteó la emancipación femenina y su igualdad con el hombre en derechos políticos,en igualdad jurídica y legal y sufragio universal , según los principios de la Revolución francesa.
Hipatia de Alejandría,matemática y astrónoma, nos legó el derecho de ser mujeres en pie de igualdad con el hombre, aunque la asesinaran.
Un incendio, en 1911, en una fábrica de camisas en Nueva York en que murieron mujeres, hizo visible la necesidad de legislar sobre sus derechos laborales.
Una semana antes se había celebrado el primer Día internacional de la mujer trabajadora, decretado en Copenhague el año anterior a iniciativa de Clara Zetkin, en Austria, Alemania, Dinamarca y Suiza; la fecha asignada fue 8 de marzo. Derecho al trabajo, a la Formación profesional, a la no discriminación laboral, derecho al voto y a ocupar cargos públicos, eran las proclamas y la lucha.
Cuestiones tan comunes como planificación familiar y uso de anticonceptivos artificiales, diferencia entre sexualidad y reproducción, maternidad libre, procreación consciente, tuvieron cauce también en las luchas.
Desde entonces fuimos consiguiendo derechos. Desde entonces somos libres y responsables de nuestras vidas.
Desde entonces nos siguen negando parcelas pero ya son conscientes, los hombres, de que cometen ilegalidades y atropellos.
Desde entonces hay que seguir luchando.
Desde entonces debemos ir al origen de las tropelías contra nosotras.
Sabemos que somos más de la mitad de la población mundial y nos temen.
Sabemos que siguen aferrados en la idea de que ellos son los dueños y señores de los medios de producción y nosotras solo servimos para trabajar en condiciones desiguales; nos temen libres.
Sabemos que les ganamos estudiando, somos más constantes, nos temen en el mercado laboral.
Sabemos de todos nuestros derechos y que no nos quedaremos en casa mientras podamos ejercer nuestras profesiones; por esto nos temen.
Sabemos y ejercemos, muchas veces, nuestro derecho a no ser madres involuntarias; por esto nos temen.
Sabemos que somos las únicas que podemos dar vida y hacerlo cuando nos plazca; por esto nos temen.
Sabemos que somos invencibles en todo y que nada se interpone en nuestros caminos si así nos lo proponemos; por esto nos temen.
Así como Lisístrata propugnó la huelga sexual contra los hombres para acabar con las guerras, así podemos hacerlo hoy. De alguna forma ya lo hacemos al no aceptar compromisos de pareja y/o matrimonio que nos impidan desarrollar nuestra profesión.
Tristemente que no lo es,queremos ser madres alguna vez y entonces desistimos de ascender en el trabajo, Muchísimas veces preferimos realizarnos como personas y es loable.
Somos incansables y por esto ellos nos temen.
Ir a los orígenes y saber que son dos enormes obstáculos, el Machismo y la Religión, nos alumbra el camino. A los dos los venceremos a pesar de todo y se tarde el tiempo que se tarde.
A pesar de lo difícil de la lucha, la ganaremos; lo saben.
Siendo mujeres empeñadas en ser iguales y libres, nos temen.
Leyes ya escritas salvan los dos obstáculos, y lo saben.
Aunque nos las roben, allí están. Cada vez que nos abofeteen saben que son criminales y se juegan su honorabilidad y su libertad.
El machismo se tiene que denunciar siempre, aunque hoy el ministro de justicia( en minúscula) nos imponga tasas para impedirlo; las derogaremos.
A la Iglesia debemos empujarla a su sitio, fuera de la Sociedad civil. Quien la siga es su decisión y su responsabilidad.
Peor lo tienen las mujeres en Asia y África, y sin embargo van cambiando sus sociedades e incorporando leyes en su defensa.
Nuestra pena por ser marginadas, maltratadas y ninguneadas no nos debe frenar ni apocar. Al contrario, con más fuerza debemos conmemorar el inicio de nuestra existencia social cada 8 de marzo.
Hoy y siempre es importante que nos manifestemos todas juntas. Ellos nos temen en las calles porque obligamos a reflexionar a todos.
Saben que están de nuestra parte millones de hombres que rechazan nuestra condición de relegadas…
Saben que somos iguales y que valemos muchísimo.
¡Sin nosotras, aquellos hombres no son nada!
¡Y lo saben! ¡ Y nos temen!

Seres inferiores

Anoche pude ver un documento televisivo sobre la explotación de mujeres en régimen de esclavitud con fin de obligarlas a prostituirse. Cada vez que se realiza este tipo de denuncia y se emite por televisión, remueve nuestras conciencias. Sería interesante saber por cuanto tiempo y en qué magnitud.
Esta vez la dureza percibida ha tenido una hondura especial. Todo el proceso y engaño y venta y prostitución es muy doloroso. Siempre es bueno que nos «sacudan» para sensibilizarnos.
Ese proceso y las dificultades que tienen las mujeres para huir o denunciar es la vergüenza de todos lo estamentos políticos, judiciales y policiales. Pero hay más…
Acabé asqueada por las estadísticas y con el 50%de los hombres de este país.
Ese porcentaje es tan doloroso como vergonzoso, porque nos rodean varones «puteros» henchidos de placer por pagar y acceder a toda mujer que se les venga en gana.
Está comprobado que esos hombres no son de un grupo social o económico determinado, NO.
Cultos e incultos, ricos y no ricos, todos van al prostíbulo por ejemplo para celebrar despedidas de solteros como también después de todo tipo de cenas alegres. Yo supe de varias celebraciones varoniles entre hombres médicos jóvenes. Realmente penoso.
Tampoco es mi preocupación en este escrito, sino qué prefieren y disfrutan los «puteros».
Renovar,como ganado a las chicas, para no repetir y de paso los explotadores evitan relaciones más profundas entre cliente y prostituta y también entre ellas.
Pero lo QUE CLAMA AL CIELO es que disfrutan más con mujeres forzadas a prostituirse, por el morbo que a ellos les da.
Por supuesto menores de edad » les pone más».
PEOR:les encanta acostarse con la que está embarazada de muchos meses.
Además, llegadas a los veinticinco años ya las desechan por viejas.
Y ya es terrible que no hacen caso a ninguna mujer que les pida auxilio.
PERO QUÉ LE PASA A ESE 50% de nuestros tan varoniles seres. No puedo llamarles hombres.
España es el país con más demanda…
En foros de internet se explican entre ellos azañas y puntúan a las mujeres.
Estoy asqueada y sobre todo preocupada con que me rodea un 50% de seres «inferiores».
¿Adonde iremos a parar como sociedad?.
Lo más triste es que son los mismos que nos consideran inferiores a ellos.
No hace falta ser nada más que PERSONA, con mayúscula.