Desbordados

Desbordados

Hace tiempo que proclamo mi agradecimiento por vivir en estos trepidantes siglos…ya no.
Desde Bush junior y sus torres gemelas, pudo ser cualquiera, se nos acumulan las tragedias humanas. Afganistán talibán y sus guerras, Irak, Libia, Primaveras árabes, Siria, Gaza, Ucrania y África y ahora otra vez Irak; seguro que me dejo alguna. Claro, la de aquí que deja hambre y desempleo igual que si nos hubieran bombardeado.
En esta vorágine de horror no nos dan tregua, fotos y vídeos y noticias cada vez más violentos.
Ni siquiera dejando de ver telediarios estás inmunizada al dolor. Cada minuto de cada día se te atragantan las lágrimas llorando por algún sufrimiento. Niños a montones muertos, que antes gritaron de miedo y sufrieron heridas. Madres enloquecidas intentando proteger lo imposible. Hombres desesperados por no tener otro destino que huir para poner a salvo a la familia o morir sin querer.
Explosiones, incendios, hospitales inservibles, escuelas sin inmunidad, ciudades arrasadas. Hambre, pestes, desamparo, genocidios.
Hienas humanas adueñadas de todo, al servicio del dinero, petróleo y cualquier Poder, nos destrozan el mundo como Atilas inclementes.
Ébolas de todo tipo enferman al mundo y nos tienen garantizada la muerte, hasta de modo virtual.
No tenemos tanto aguante, se nos hace imposible abarcar el sufrimiento. Ahora llegan hordas a nuestras fronteras cerradas a cal y canto, porque África se desangra.
Nuestros niños padecen y no podemos asistirlos correctamente; un desayuno y una comida nos advierte el Gobierno que es un lujo.
Todo es un Infierno, verdaderamente.
Hoy nos enseñan a los yhasidíes huyendo de su genocidio y ya es el colmo. Nadie está a salvo de nada.
Si lo que tiene que pasar es nuestra destrucción, a veces es para desear que sea de una vez por todas.
No es eso por suerte, pero necesitamos un mundo nuevo.
Por ahora, no queda más que intentar ayudar en medio del dolor y las lágrimas.

Duele

Duele

Qué dolor perderte
cuando apenas
nos volvimos a ver
Qué dolor perderte
y lloro mis penas
no te quiero perder
Qué dolor perderte
sin saber apenas
no me querés ver
Qué dolor perderte
lo siento de veras
yo quiero saber
Qué dolor perderte
no sé si sabés
no te vuelva a ver
Qué dolor perderte
un puro revés
dado sin querer
Qué dolor perderte
qué miedo tenés
me querés querer