Civismo

Si se cree en la Justicia, hay que acatarla.
Si se cree en los Derechos humanos, se ejercen.
Si se cree en el Derecho a la intimidad se respeta.
Si se cree en el Derecho al Honor, se tiene en cuenta.
Si somos personas con educación cívica todo lo escrito tiene valor y lo debemos entender.
Para poder convivir, los humanos nos hemos ido pertrechando de Normas con derechos y deberes.
Hemos ido creando una sociedad altamente solidaria y plena de valores.
Entendemos que la Democracia es el mejor Sistema de convivencia.
Creamos un poder llamado Justicia que nos sirve para protegernos de las acciones humanas que consideramos malas.
Quien es juzgado deberá acatar las medidas impuestas y entre ellas ingresar en la cárcel con la intención social de reinserción; por tanto poder volver a convivir luego de cumplir condena.
Cuando se abandona la cárcel se sale con una etapa superada.
Nadie tiene derecho de acosar ni perseguir en las puertas de aquella a quien queda libre.
Esa es la grandeza de nuestra sociedad democrática y culta.
Esa es nuestra grandeza como ciudadanos libres.
Si tenemos una Justicia, debemos ser respetuosos con todas sus decisiones.
Ya volverá a la cárcel quien no sepa comportarse y vuelva a delinquir.
No caigamos en medievalismos ni en conductas dictatoriales.
Ser una sociedad vengativa no nos hará mejores.

A las mujeres afganas

A las mujeres afganas

Abandonada y sufriente
mujer afgana de hoy
te dejan nuestras tropas
que no supieron verte.
Tímidos progresos
que abrieron escuelas
con niñas escondidas
y valerosos padres.
Tradiciones bárbaras
de incultos pueblos
pobres
ahogados en costumbres
de insanas religiones
te odian y maltratan.
Hombres llegados de lejos
no te vieron a pesar del burka
ni les conmovieron tus llantos
que no quisieron oír nunca.
Mujer afgana querida
otras mujeres te vimos
y en tu nombre iremos
hasta tu imberbe Gobierno
a exigirle tus Derechos.

La mujer y sus Derechos

Una de mis mayores preocupaciones ha sido desde siempre la situación y los derechos de las mujeres en el mundo entero.

Pasan los años y siempre siguen indefensas y maltratadas por las sociedades civiles, a pesar de todo lo que vamos haciendo por ellas. El mundo masculino es muy insensible para con sus iguales femeninas. En muy pocos países ellas tienen derechos reconocidos.

Lo más terrible para la mujer es que viva sin que se la vea y que sea un ser procreador únicamente.

Los medios de todo tipo nos enseñan las más dolorosas imágenes de su situación como en su día descubrirlas con burka, por ejemplo. Han pasado años y es muy poca su libertad civil conseguida cuando se compara con las guerras desatadas también para salvarlas.

Afganistán es el ejemplo más terrible, porque entre otros motivos la guerra se hacía para proteger a las mujeres y a las niñas y darles el mejor del Futuro posible.

Negoció Karsai con talibanes ciertas prebendas y una fué dejarles el control de la mujer y el matrimonio. Ahora negocia EEUU con ellos ( ya no son tan malos) y el mundo femenino vuelve a quedar maltratado. Queda claro que nunca le importó su situación y solo les sirvió como excusa para recibir nuestro apoyo a la guerra. Ellas no se merecen perder lo poquitito conseguido. Ellas deberían haber estado entre los temas a negociar con los talibanes.

Abrir las escuelas, Universidades, hospitales y las calles a su presencia con la mayor dignidad y en igualdad de condiciones con los hombres.

Si estudian, son saludables y se relacionan socialmente, ellas irán ocupando los espacios civiles a fuerza de reclamarlos.

Los que dicen que el mundo es muy complejo y que a las mujeres les gusta vivir encerradas y ninguneadas detrás de burkas y demás máscaras impuestas en nombre de una mentira religiosa, son los mismos que rebaten todo con «ellas no protestan y ellas lo ven bien». Peor cuando me han dicho que ese tema es secundario mientras haya tanto que cambiar y mejorar.

Las mujeres están tan inermes que sin nuestra ayuda es imposible que puedan salir a la luz como personas con Derechos.

Los movimientos árabes actuales son sensibles a la necesidad de aupar a las mujeres y en Arabia Saudí se deciden a incumplir la norma y salen conduciendo sus coches.

Aquí las operan para paliar un poco la clitoridectomía, y reconstrucción facial tras las quemaduras propinadas por ser «desobedientes». Menos mal que hallan consuelo.

Hay reuniones callejeras con músicos sufíes para que las mujeres «endemoniadas» sean liberadas tras una sesión de baile con la cara tapada. Las llaman endemoniadas y en realidad son mujeres desquiciadas por el encierro permanente, el maltrato recibido y su situación de ser silenciada sin derecho a hablar ni opinar en el hogar. Esto es así en ese mundo árabe machista tan desesperante.

El mundo femenino necesita ser oído y tener el derecho a vivir libre y a la luz del día.

La igualdad de género nos hará dignos como personas.