Verano impaciente

Verano impaciente

Calor de cigarras en tiempo de estío
resol de la tarde naciendo con brío
en la brisa tibia planean las aves
bailan las flores a ritmo de valses
solana en los campos tan verdes
que huelen a hierba
aves que trinan en vuelos rasantes
rumor de agua fresca
neblina con sol de cualquier verano
calles que duermen sus siestas
árboles con sombra y otros
sin nada a la sombra
Esta Primavera sufre los acosos
de un verano impaciente
muy presto a reinar

Oportunidad al amor

Oportunidad al amor

De repente un verano
el calor se excede
y cae a plomo
sobre nuestras vidas
Acalorados discutimos
rompemos puentes
sin haberlo querido
no damos oportunidad
al amor herido
Ojalá la teoría
conocida, comprobada
de la pura positividad,
agradecer el día
a día,
nos de oportunidad
de volver a amarnos
con toda la razón
que nos asista.

Volver a amar

De repente un verano
el calor se excede
y cae a plomo
sobre nuestras vidas
Acaloradamente
discutimos
rompiendo puentes
sin quererlo
sin dar oportunidad
al amor querido
para recomponerlo
Ojalá la teoría
conocida, comprobada
de la pura positividad
agradeciendo el día
a día
nos de la oportunidad
de volver a amarnos
con toda la razón
hablar serenamente
dejando encerrada
la dolorida emoción

Clima desértico

Bien enseñados aprendimos qué es una ola de calor. Desde hace unos veranos se intensifican las temperaturas de las olas que llegan y estoy convencida que la de hoy ganó el récord.
Estamos avisados, aunque «ver para creer» debe ser el refrán que define el asombro que nos embarga cuando las padecemos.
Ver como amanece un sol brillante sin que ninguna nube lo pretenda tapar ya nos anuncia el calor de desierto.
En este agosto especial vamos de ola en ola y de incendio en incendio.
No tengo claro si hay un motivo oculto para entrenarnos en hábitats desérticos porque un clima así lo tenemos previsto desde hace décadas. Otra cosa es que la previsión se nos haga realidad.
Por ahora no hay compasión…solo muchísimo calor.

Tarde veraniega

Tarde veraniega

Tarde apacible de verano
con una leve brisa
que me agita el cabello
y refresca la piel.
Risas de niños que juegan
con sonoras zambullidas
el cielo azul tan límpido
y un sol muy caliente
que sigue viaje a Poniente.
Lejanos trinos cantores
se oyen en medio del silencio
que imponen las tardes de estío.
Nadie camina por las calles
recogidos en sus casas
como hago yo y escribo
poemas que riman, sin medidas,
mientras discurre el tiempo
exactamente lento y sereno.