Arrogancia corrupta

Arrogancia corrupta

Ya se hace patente, con las respuestas de Jünker, aceptando su responsabilidad con enfado y sin intención de dimitir, en Parlamento europeo, que el Poder económico es arrogante. Habrá que derribarlo.
La corrupción es humana y no es española simplemente. Aquí la hemos sacralizado, porque ninguno tiramos la primera piedra.
Hubo un tiempo, volverá, en que el sentido ético primaba en nuestras vidas.
Las personas honradas y buenas existen.
El problema es que hemos subvertido la honradez y la ética. En los tiempos vitales, que llevan sus propios tiempos, la Humanidad se enreda en una maraña de auto-engaños. Es de este modo como vamos deslizándonos por la pendiente, en nombre de la Libertad.
Esta se asume como un libre albedrío, inherente solo a nosotros, para comportarnos como nos da la gana. Vamos equivocados (todos los dioses se nos rebelarán).
Esa libertad es para decidir nuestros “destinos”, elegir nuestro propósito de vida y de nadie más.
Escribimos Constituciones y Derechos humanos, Libertad de expresión, Mandamientos, con gran entusiasmo y pompa pero involucrando a todos menos al individuo esencialmente.
Caemos lentamente hasta tocar fondo, como si no hubieran otros caminos para vivir y en paz.
Con el cúmulo de Normas y Leyes para convivir, hemos mareado el objetivo.
Hemos dado paso a la avaricia, la arrogancia, la maldad, la obsenidad en todos los ámbitos humanos, en nombre de nuestros equivocados Derechos.
Al decribir la Historia como una simple rueda, creo en los Apocalipsis, en los terremotos y ciclones, en los Diluvios, Calendarios y Cuentas largas, Fin de los tiempos y la Nada, como forma de destruirnos cada cierto tiempo. No queda otra forma de arrasar con nuestras vidas corruptas.
Volver a empezar, desde la inocencia y la bondad, debe de ser que es nuestro destino, como un bucle eterno.
Para empezar, no se necesita NADA de los viejos “pecados”. Para empezar, ninguno de nosotros somos imprescindibles. Para empezar, se requiere un amanecer luminoso y hombres/mujeres nuevos.
Por ahora nos toca a nosotros regenerarnos, cambiar las Reglas del juego.

Un nuevo rumbo

Un nuevo rumbo

Si el Apocalipsis sucedió, debió ser el cúlmen de una humanidad execrable. Como hoy.
Sin responsabilizar a los dioses, alguna inteligencia ha decidido acabar con este Mundo invivible. Cosa que es muy de agradecer, creo.
Hemos ido encadenando sucesos como las cuentas de un collar.
País a país, políticos y corruptos, torres gemelas tras torres financieras, crisis y nuevas crisis, enriquecimiento puro y enriquecimiento duro, endeudamientos tras robos públicos, empobrecimientos de todos los débiles, crash tras crash, lodazal tras avenidas de barro, evasiones fiscales y de las otras, maldad tras maldad, mentiras tras toneladas de mentiras, terrorismos de estado tras terrorismos varios, capitalismos caníbales tras capitalismos de siempre, debacle tras debacle.
Ennumerar tiene la dificultad de dejarse algo sin anotar.
Las Cuentas sociales tienen peor resultado cuando en el Debe hay más que en el Haber, como sucede ahora.
En nuestro microcosmos español el desastre es de tal calibre que poco queda para salvar. Aunque parezca un especie de gota malaya, es de agradecer que las noticias no se nos caigan todas encima y a la vez.
Empacho sería tener que intentar digerir lo indigesto, tan espeso y seco. Espeso, porque los corruptos se cuentan a un ciento en cada redada. Seco, porque sus delitos no tienen disculpas y son de lo más rastrero.
Nos vomitan encima indecencias y maldades, con tantas denominaciones sociales y políticas que además de atónitos nos dejan tiritando. ¡Cuanta inmundicia corre por las venas del país!
Debe de ser que es la única manera, echar por tierra todo para poder construir lo nuevo.
Tierra arrasada y empezar de nuevo, esta vez en serio.
La Transición tuvo que transar con franquistas, Iglesia, poder económico, político y militar, y encajar presiones dando prebendas y haciendo vistas gordas.
Seguramente las vueltas de tuerca se acabaron, es tiempo de empezar sin deudas ni temores.
No quedará nada que sea una rémora, Partidos inclusive, y sentados los honrados junto a los buenos iniciarán el trabajo. Lo más necesario, Constitución mejorada y blindada contra incumplimientos.
Sin querer pecar de inocente o ilusa, quiero ser testigo del cambio para retornar a la vida tranquila. Con trabajo y vivienda dignos, salud y educación públicas, libertad de expresión y reunión, regulaciones fiscales y pensiones sin tensiones económicas.
En la medida que se introduzca la transparencia y la rendición de cuentas públicas con su publicación periódica, las leyes punitivas contra fraudes y corrupciones, una Justicia seria e independiente, nada de enormes concentraciones de poderes que nos exploten y/o ataquen, habremos corregido el desvío y el desvarío.
En fin, esto es un erial a la espera del cambio.