El tiempo

El tiempo

Tienen razón los científicos cuando, desde Einstein, dicen que el tiempo se dobla y se desdobla.
Se hace eterno cuando somos niños y vamos a la escuela; las clases son largas y pesadas, las vacaciones no llegan nunca. A la vez se nos hace muy corto mientras jugamos y las vacaciones se acaban enseguida.
Ni que decir del largo tiempo de la adolescencia a la espera de ser mayores y dejar de oír a los padres con sus regaños diarios como letanías. Eso sí, vuelve a ser corto para los momentos divertidos. Y cómo varía cuando nos enamoramos, esperando una llamada se estira como un chicle y se convierte en un santiamén cuando estás compartiendo un tiempo de amor.
En la juventud nos falta o nos sobra tiempo, y lo desperdiciamos a placer. Siempre se queda corto cuando falta poco para los exámenes y no habíamos estudiado durante las clases, sea para lo que sea, aún para sacar el Carnet de conducir.
Las mañanas son largas hagas lo que hagas y en cambio las noches de juergas se acaban sin darte cuenta. Jugamos a ser grandes hasta que la vida nos avisa que estamos llegando a serlo.
Toca entonces asumir responsabilidades laborales y de las otras; hasta noviazgo en serio si kos lo proponemos.
Volvemos a sentir cómo se transforma el tiempo y empezamos a intentar administrarlo; unos con más acierto que otros. Horas para trabajar, ratos con novio/a y con amigas/os, salidas de fin de semana y salidas de fiesta con más sentido del tiempo a utilizar; vacaciones bien aprovechadas.
Somos más conscientes de las estaciones del año y de las actividades lúdicas apropiadas.
Entre tanto dedicamos tiempo a decidir el futuro, casarse o vivir en pareja o hasta compartir piso con otros o irnos a vivir solos/as.
Se nos viene encima el tiempo de ser padres y casi sin pensar llegan los hijos. Otra vez el tiempo nos juega buenas y malas pasadas, pero creemos que no nos alcanza para nada; solo los domingos por la tarde se estira hasta hacerse pesado.
Después de vivir años y años sin tiempo, nos apercibimos de que se nos pasó volando.
Llegamos al tiempo más disponible, la jubilación y sus miles de posibilidades. Entonces tenemos tiempo para todo, hasta para perderlo; pero descubrimos que vale la pena usarlo con cordura antes de que se nos pase sin remedio.
Iniciamos entonces una etapa de objetivos personales, porque ni un trabajo ni nadie nos administra la vida; aunque dediquemos horas a lo que nos parezca o a quienes queramos.
Otra vez el tiempo, siempre el tiempo nos da un toquecito en el hombro para avisarnos que él sigue ahí.
Entonces aprendemos a disfrutarlo como antes no hicimos, dándole su real valor.
Cada momento es especial y tiene una medida de tiempo que ya sabemos asignarle.
Largas tardes de verano o cortas de invierno, noches al revés y cada cosa a su tiempo.
Aprendimos aquello de «tiempo al tiempo» y «todo tiempo fue mejor».
Lo más aprendido es que desde tiempos inmemoriales el bendito tiempo lo doblamos y desdoblamos como nos pareció o buenamente pudimos.

Un Richard en mi vida

Llegó Richard a visitarme, puntual como siempre.
Cada mañana desayuno con él, subyugada con sus palabras. Nos miramos a los ojos mientras me habla. Yo no puedo dejar de repetir sus palabras, una a una.
Su conversación suave plena de sonrisas seductoras mientras amanece, es solo para mí. Le espero con la cara lavada y él me ve con buenos ojos. Me pide que le espere y yo soy obediente.
Bastan unas pocas frases para pasar juntos un buen rato.
De lunes a viernes, como los amantes, nos vemos en mi casa en intimidad absoluta. Nadie nos ve y nada nos impide vivir unos momentos felices.
Tendremos muchos encuentros y cada día complicaremos, con mucho gusto, un poco más las charlas tan interesantes que mantenemos.
Aunque no imagino el final de nuestra relación, sucederá. Para entonces he grabado nuestros encuentros. Sé que quien más lo echará en falta seré yo, mucho más. Richard viene, charlamos y pasa un buen rato, pero cuando se va no lo lamenta como yo.
Como vino a mi vida se irá cuando él lo decida, no hay más.
Tampoco será mi pena muy honda ni su ausencia tan terrible, porque desde el primer momento lo acordamos. Pretendo quedarme con su esencia, tan valiosa.

Remembranza

Después de ver un documental sobre Cortázar pienso en muchas de las cuestiones que comenta y me identifico con algunas.
Me descubro hija del bandoneón tal como se define él.
Ese sonido lo llevo metido en la sangre y yo sin saberlo.
Suena como una sensual caricia en mis oídos y me doy cuenta que cuanto más» arrabalero» más me gusta.
Es así también cuando oigo un tango a pesar de haber negado esa música durante muchísimos años.
En mi adolescencia era la música de los mayores y de barrio que no despertaba nuestro interés. Al encender la radio, escuchar un tango y cambiar rápidamente era todo una. Eran los tiempos de Los Cinco Latinos, Los Sudamericanos, Elvis Presley.
Poco a poco con los años fue renaciendo el tango en mi cerebro con un agradable sentimiento de ser mío.
Escuché embelesada los tangos ,con las letras que Cortázar les compuso, en el documental. Y los hice un poco míos.
¡Como nos cambia la vida con los años!

En azul nosotros

Los cielos azules de mi infancia,
tienen la solidez de la inocencia
que no los difumina ni deforma
y los puedo pintar de memoria.
Irrumpiste azul en mi poesía
desde tu Primavera colorista
dando pinceladas delicadas
al gris otoñal de mi ciudad.
Volvimos a tener recuerdos
entre nosotros guardados
con llaves de la memoria
que hacen saltar resortes.
Nos lleva y trae incansable
la brisa marina en volandas
a ras de las azuladas olas
que van y vienen gozosas
desde tierras de Ultramar.

 

Sean bienvenidas las Utopías

Estamos inmersos en una vorágine de crisis y mentiras sin saber hasta cuando ni hasta donde nos llevará. Les nombran Mercados para hacernos más vulnerables al desaliento,pero en realidad es el Poder económico mundial al que estamos obedeciendo. A la vista está que cuando decimos que los Mercados son insaciables, no es real. Han decidido otros por nosotros, que perderemos TODO a cambio de ser esclavos de un nuevo sistema. El Club Bilderberg ya lo tenía programado y se le sumó Asia imparable. Nos dejarán a Europa como un Parque temático para los turistas. El centro económico, financiero y desarrollado se desplazó a ese continente. Inventaron la Globalización hace unos años y nos la vendieron como la panacea para todos los males…y era para repartir y padecer las caídas y sus pérdidas entre todos. Además de la Utopía de salirnos de una UE que no nos quiere y nos hunde, creando una Unión europea de Países periféricos propongo que pensemos en DESGLOBALIZARNOS, si nos beneficia. El € fue otro engaño de una UE que NUNCA  fue tal.¡ Al final los que tenían razón eran los EUROESCÉPTICOS!!  Europa está envejecida y con tal rigidez articular sin musculatura, que se nos deshace a pedazos. Estamos permitiendo que nos quiten democracia y soberanías a favor de los Técnicos…habremos de rebelarnos. Indignados es poco, Furiosos si. Se nos está acabando la paciencia… ante los manejos de la Bolsa, los corruptos que salen como setas, los políticos que No nos representan y los dichosos mercados invisibles! ¿En qué atolladero nos metieron y quieren que les paguemos sus deudas y sus crisis financieras? ¡Todas la Utopías serán bienvenidas para imaginar un Mundo mejor!

 
 
Vam celebrar un altre aniversari del nostre matrimoni a una sala de festes.
El meu marit, que és un cel i protesta solament el just, se’m queixava que jo no volia ballar i al final li vaig donar el gust i vaig ballar un vals.
De retorn a casa, asseguts a la taula del saló escrivim en el nostre anuari de noces unes línies, com fem des que vam sobreviure a l’accident. El meu marit va en cadira de rodes i jo sóc el seu “pigall”. Anotem novament que el nostre amor és molt ferm, encara que de tant en tant puguem discutir.
 

Montevideo de mi infancia
Volví enredada en mis recuerdos
aquel lluvioso y frío otoño
a mi Montevideo de mis sueños.
Intento desenredar esa madeja
buscando las «señales perdidas»
de mi infancia lejana sin olvido,
de sus calles arboladas en verano,
de las playas caminadas y bañadas,
de sus grandes parques verdes,
de las tardes a la hora exacta del té
entre mujeres cultamente bellas,
de los Conciertos en el Teatro
«porque yo ya era grande»,
de las cometas remontadas
volando sujetas de mis manos
en las ventosas primaveras,
de visitas a Museos los domingos,
de itinerantes reuniones familiares,
de comidas en el jardín de casa,
de asados y canciones amicales,
de siestas obligadas de verano
después de la playa y la comida,
de noches de carnaval con murgas,
de desfiles de comparsas y jarana
con mi miedo por los cabezudos
que inevitables siempre se acercaban,
de las idas al Parque de atracciones,
del palillo con algodón rosado,
de la Estrella del Sur y las Marías,
de noches iluminadas por la luna,
de los fuegos de artificio,
de las tardes de compras,
de los vermuts sabatinos
en los bares de postín,
del Club hípico y su parque,
de la Escuela y las clases,
de la Natación y el Inglés
de la Ciudad Vieja,
de las clases de música,
de la oficina de mami,
del consultorio de papi,
de las vías de tranvías
y del chirrido que hacían,
de las buenas heladerías,
de las bicicletas de paseo
con las redes en las ruedas
y cesto de mimbre al manubrio,
del ruidoso ruido de cigarras
y del ruido de ruidosos grillos
en todos los cálidos veranos,
de mi abuela tejiendo
sus labores de crochet,
de los baños en la playa al sol
sin temor a quemarnos la piel,
de los días fríos en invierno,
de los vientos de las estaciones,
de todas las mañanas de domingo
en los Mataderos de Carrasco.
de las noches de estío
comiendo pizza y fainá
en el Rodelú de la costa,
del fuerte olor de los Eucaliptos,
de sus hojas secas en alfombras callejeras.
Las señas se difuminaron
los recuerdos las ubican
mi mente las dulcifican
mientras camino por sitios
imposibles de olvidar.

30/6/2011

Un tiempo nuevo

Otoño nuevo de mis tiempos nuevos
otra forma de oler, ver y sentir aprendo
morir las hojas antes de que caigan veo
la luz otoñal tamizada de la tarde miro
antes que el sol perezoso me despierto
en la ventana las rachas de viento oigo
Todas las cadencias de la lluvia descubro
Los ruidos de la calle los voy conociendo    
Me agradan las tiendas con ropa de abrigo
Y se llena el aire de olor a café y pan cocido.

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