Sueño reparador

Sueño reparador

He soñado con un Tribunal popular con Garzón y Silva de jueces, circunspectos y rectos, en medio de un Estadio con gradas para acusados y otras para ciudadanos.
Acusados eran unos miles… incluidos gobernantes malditos.
Los corruptos tenían abogados defensores muy bien pagados. Estaban bastante tranquilos, porque a lo sumo pagarían a Hacienda la multa correspondiente y quizás unos pocos añitos entre rejas doradas. Respondían a los jueces haber perdido la memoria ante hechos ocurridos muchos años atrás.
La grada de los políticos encausados se fue caldeando mientras protestaban por las acusaciones que consideraban sin fundamento legal.
El Gobierno entero era juzgado por haber destruido todas las bases constitucionales y destrozado el entramado público de la sociedad.
Al principio creyeron que era una farsa ser juzgados políticamente, no sentían vergüenza ni pena por sus acciones ni por sus declaraciones. Luego empezaron a quedarse serios al ver que se juzgaba su mala gestión de las crisis a partir de sus leyes y sus recortes, sin tener posibilidad de echar culpas a la UE.
Ya no reía Montoro, se les cortaba la voz y temblaban al contestar.
Entonces me di cuenta que era el Coliseo de Roma, cuando el fallo para todos fue de echarlos a los leones con los pulgares de los jueces hacia abajo.

Mi Empresa

Mi Empresa

Me alquilé para la boda de Nuri.
Desde que creé la Empresa vivo la vida de prestado. Los empleados también.
Me publicito on line y el éxito me apabulló.
Alquilar amigos y familiares para todo tipo de celebración es bien valorado en esta sociedad. Los organizadores de eventos me contratan y yo les proporciono toda la gente necesaria.
Ya no existe el problema de Galas e Inauguraciones con poca asistencia. Se necesita llenar las salas y convocar a la Prensa para que publicite los éxitos de asistencia. También coloco personas para hacer de fotógrafos y periodistas free lance.
Nada queda al albur, todo está bien calculado y bien organizado.
Lo único que no podía alquilar era a los niños y por eso los eventos eran de adultos.
Hice famosos a artistas y a muchas las hice personas VIP.
Alquilo personas con criterios de importancia, gente para hacer grupos pequeños, medianos, grandes y por horas.
Debo tener en cuenta todo y pagar según relevancia del evento. Es complejo pero lo resuelvo bien.
Tanto yo como mis empleados estamos a disposición de la Organización para resolver cualquier contratiempo. Por eso digo que vivo de prestado, mi familia no cuenta conmigo y tampoco saben exactamente cual es mi trabajo; solo saben que organizo eventos.
Estoy soltero, no me quejo.
Ahora estoy organizando la boda de Nuri.
Me contrató porque es un mujer muy solitaria y más desde que es empresaria. Cobro por adelantado casi al completo.
Nacida en una familia desestructurada, como se dice ahora, se crió en un Orfanato hasta los 18 años. A pesar de todo, tuvo el empeño de estudiar para salir con el aval suficiente que le permitiera crear su empresita. Se propuso triunfar y paso a pasito fue saliendo adelante. Eso sí, no hizo amigos personales porque además de no tener tiempo no tuvo arte para ello. Quiero decir que no sabía cómo se era amiga personal, sin tener al menos una cierta relación laboral.
Claro que todo esto no lo sabían sus colaboradores, socios ni clientes.
Yo debía tejer una red invisible con interrelaciones que dieran la apariencia de una vida supernormal.
Empecé por alquilar a unos padres y dos hermanos que se parecieran a ella en algo y logré ojos y bocas con un aire similar.
Conseguir primos y cuñadas no fue tan complicado, cada uno era muy suyo.
Amigas de toda la vida debían tener caracteres compatibles para que al hablar en la Iglesia no desentonaran.
Luego me dediqué al grupo de gente, pocos, que se invita en todas las bodas por compromiso.
Nuri, japonesa de ancestros, quiso sorprender a sus relaciones laborales. Quedarían enormemente sorprendidos con todos lo invitados,algunos traídos desde Japón.
Yo me luciría con la organización y habría dado el salto a la fama. Nuri me prometió recomendarme y conseguirme contratos de altísimo nivel. Ella cumplió, tengo que decirlo.
Para dar mucho viso de realidad se convocó a la prensa económica y a la rosa para pedir que dieran cobertura informativa a la boda. La sorpresa de los periodistas al saber que vendrían familiares directos sirvió para jugosas noticias televisivas.
Estuvimos un mes programando todo, despedida de soltera, boda y banquete. Era fácil tratarlo todo con Nuri, o yo lo veía así; tanto que empezó a caerme demasiado bien.
Pasamos mucho tiempo eligiendo flores, menús, música, limusinas y autobuses. Menos mal que de hotel solo hacía falta reunir a los invitados en el Hall y volverlos a traer.
Hubo un momento que teniendo todo organizado y contratado se me ocurrió preguntar por el novio.
Casi me muero, tampoco existía el novio!
Mejor dicho, existió pero discutieron y rompieron.
Nuri rompió a llorar y abrazándose a mi, dijo que solo le quedaba yo…
Proponerme como novio era arriesgado, en todos los sentidos; mi salida del anonimato y mis dudas sobre lo apropiado de no tener ni siquiera novio.
No me quedó más remedio que solucionar el desaguisado.
Me tuve que alquilar y contratar un equipo de esteticistas para mi transformación. ¡Y resultó perfecto!
El único problema que quedaba era la documentación oficial del novio.
Entonces tuve que convencer a la novia que se casara conmigo de verdad… en ese momento me tenía tan seducido que no me significaba un sacrificio.
Ella aceptó y entonces empezó a acosarme; debía firmar un contrato de «fidelización»…!
Creo que pensó en mi como un aprovechado de su infortunio y de su fortuna. A mí se me pasó el embobamiento pero seguía un poco subyugado.
Nuri estaba tan inmersa en su evento personal que era feliz a su manera.
Los esteticistas me cambiaron tanto para la boda que nadie me reconoció, tampoco ella ni yo.
Ese día todo iba transcurriendo según lo esperado bajo la batuta de mi Directora general.
La entrada a la Iglesia de Nuri fue apoteósica y yo la esperaba muy nervioso. Ella no me había visto transformado pero tuvo el buen tino de no poner cara de sorpresa.
Nos colocamos frente al cura y comenzó la ceremonia. Todo iba perfecto y ella me sonreía.
Cuando el cura me preguntó si la aceptaba como esposa dije en voz muy alta que… NO.
En ese instante, la mano de Nuri ,como un resorte, me abofeteó.
Me di la vuelta sujetándome la mejilla dolorida y dije,»estáis todos invitados al banquete» y salí caminando presuroso perseguido por los murmullos.

Preguntas con respuestas

Preguntas con respuestas

¿Saben jugar al Dominó infantil colocando las fichas en cualquier lado? Yo sí.
¿Y repetir varias veces el mismo puzzle sin aburrirse? A mí me encanta.
¿Y ensartar los aros de mayor a menor por turno «uno yo y uno tú»?
Es emocionante.
¿A que no es cansino dibujar lo mismo varias veces porque te lo piden? Cada vez te queda mejor.
¿Saben esconderse avisando donde estarán? Es muy emocionante que te encuentren.
¿Saben resolver alguna rabieta sin darle importancia? Desarma a cualquier niño.
¿ Ganar a mirarse sin reír, estando muy seria? Te ríes y te vuelves a reír. Es muy sano.
¿ Dejarse ganar en todos los juegos? Les dejas crecer confiados en sus poderes.
¿Charlar de cualquier tema interesante para un niño? Aprendes que si no hay sol un día nublado, es porque está en la ventana de un dormitorio.
¿Sabes ser cómplice? Con guiños se guardan secretos que no tienen importancia.
En fin, de todo se puede aprender.

Alumna feliz

Alumna feliz

Desde hace un tiempo soy una discípula nueva, de unos niños soñadores, felices e imaginativos.
Mis nietos me pasean mientras los paseo. Ellos me descubren que las cosas no son lo que parecen.
Aprendo que los coches no son solo coches; tienen marcas, matrículas que hablan de sus edades por ejemplo, ruedas con diferentes dibujos y tamaños impensables, nacionalidades que te muestran con escudos y letras, y todo lo que se ve hasta dentro de un coche y nunca dimos importancia.
Bancos de ciudad que también sirven para correr y saltar.
Distancias entre farolas o árboles que se pueden medir contando del uno al … según camines despacio o rápido.
Las palomas corren a pasitos cortos asustadas hasta que prefieren volar. Los gatos nos miran si les maullamos con cariño y saltan haciendo piruetas cuando les hablamos.
Aparecen camiones y no se imaginan de cuantos tamaños diferentes hay. Pasan y pasan para regocijo de nuestras miradas. No sabía que si les saludas, los camioneros te sonríen y saludan con la mano.
En las obras de la calle hay ruidos y obreros que saben explicarnos para que sirven las máquinas.
Los carteles tienen muchas letras iguales a las de nuestros nombres.
Los semáforos nos ayudan a cruzar con sus hombrecitos verdes.
Cuando lavan las calles quedan charcos con ganas de que los pisemos.
Las escaleras de los juegos del parque te llevan a cruzar puentes de cuerdas para los valientes.
Las flores sirven para aprendernos los colores. Alguna mariposa no quiere jugar y se va en cuanto nos acercamos.
Si miras al cielo lo ves rayado de blanco que hizo un avión.
Los coches de la policía a veces no corren y los Bomberos siempre.
Las bicis aparcadas son para analizar, algunas sin rueda ni sillín las vemos tristes, otras nuevecitas con candados están descansando.
Los coches en el parking no duermen porque no tienen ojos.
El supermercado tiene unas cestas de plástico con un asa redonda que ruedan muy bien si nos las ponemos delante enjaezados como caballitos.
Así, se quedan las manitas libres para coger chocolates.
Es inacabable e inabarcable el mundo que aparece ante las miradas infantiles, con explicaciones realmente fantásticas y curiosidad sin fin.
Lo bueno de ser abuelita es que tus nietos se pasan el tiempo charlando contigo mientras te explican y enseñan de todo; caminan contigo muy contentos porque siempre les escuchas.
Da gusto volver a aprender con ellos.

Un delirio

Un delirio

Sí, yo lo enterré Sr Juez…
Llegó a mi casa hace un tiempo traído por alguien.
Me dijo con letras porque era mudo, toda mi valía y mi mal hacer.
Estuve con él repasando la vida y en qué me equivoqué. No lo hice nunca.
Trabajaba, para no tener que verlo nunca, con tesón necesario.
Mis días fueron felices sin él.
Cuando me quedé sin trabajo, supuse que era un corto lapsus de tiempo. Me dediqué a descansar mientras enviaba Curriculums
No pasó mucho y caí en la cuenta que la crisis, también, era para mí.
Comencé a recorrer cafeterías para leer todo tipo de papel impreso con ofertas de trabajo. Anotaba direcciones y enviaba mails y contestaba ofertas. Preguntaba en todos los sitios por si se sabía de alguna oferta laboral.
El subsidio de desempleo se me acabó y pasé a cobrar la ayuda exigua.
Empecé a dejar de dormir plácida y a tener menos apetito.
Hice cambios en mis gastos, priorizando deuda hipotecaria.
Dejé de comer en casa, para no gastar ni gas ni agua ni luz. En el Comedor social me dieron comida, afecto y respeto.
Utilizaba lavabos públicos, lavaba en las lavanderías del barrio.
Cuando llegó el frío cerré las ventanas y puertas con burletes. Con lámparas a pilas pasaba la noche.
En fin, llegué a perder el miedo y fui al Banco a renegociar la hipoteca. Ya sin sonreírme me amenazaron sin clemencia.
Aunque no lo parezca soy optimista y cada mañana salía buscar trabajo.
Al regresar con mi pena, me animaba a esperar un día más.
Sonó el timbre y llegó con ánimo de instalarse. Tan bien presentado y tan bien escrito, era el Auto de Embargo.
Entonces hablé con la PAH ( plataforma antideshaucios) y aplacé el mío.
Me invitó al Juzgado y no pude más, con una cerilla le prendí fuego; solo hasta ennegrecerlo. Guardé las medio cenizas en una cajita y lo enterré en el jardín por maltratador.
Me pidió la hoja del Auto aquel Juez, cuando dije que me había faltado al respeto con duras y feas palabras. Quiso leer tan irrespetuoso Auto, me dijo.
«Ya no vive, Sr Juez».
Le expliqué que lo había tenido en la silla de reflexionar pero siguió amenazándome hasta que lo asesiné prendiéndole fuego. «Luego me dio pena, Sr Juez».
«Entonces lo puse en su caja y lo velé»
¡Ay que desvarío, Sr Abogado! se le oyó al Juez.
Yo murmuré lo del entierro y muy alterado me preguntó,
«Sra, por Dios, ¿enterró a ese «cadáver», un simple papel?»
Si yo lo enterré, Sr Juez…

El Hereu y yo

En la Saga de los Font Puig, el hijo mayor,el Hereu, heredó las tierras y la Casa pairal a cambio de proteger a sus hermanos y familias como exigía la tradición.
El hereu, se había casado conmigo hacía unos cinco años. Me casé enamorada sin saber que mi hombre era gay; su sensibilidad la atribuí a su hobby, marchante de Pintura y prpietario a medias de una Galería muy afamada.
Su socio era gay y yo lo sabía.
Dedicado a trabajar en los viñedos para producir buena uva para la Bodega de vinos del hermano, mi marido estaba casi siempre en casa.
Algunos días se ausentaba para ir a la capital donde estaba su Galería. Aquella estaba a unos ciento ochenta kilómetros y no hacía ida y vuelta en el día, aprovechaba para hacer gestiones financieras, visitar otras Galerías y cenar con amigos o ir al cine.
El primer año fuimos juntos y a esos viajes los considerábamos unas cortas lunas de miel. Fue así porque en nuestra casa no conseguía mi marido mantener unas relaciones satisfactorias que atribuía al stress del viñedo. Yo andaba disgustada y creída de no ser suficientemente atractiva. Mi marido, exhibiendo poco entusiasmo, propuso esas salidas y yo me avine.
En resumen, en el hotel tuvimos buenas relaciones y ni que decir lo feliz que volvía. Quedaba convencida que lejos del hogar mejoraban los deseos sexuales de mi marido. Eran relaciones tranquilas y duraban todo el tiempo que quisiera yo.
Yo aprovechaba los viajes para comprar ropa, ir a la peluquería y ver alguna película en la suite del Hotel mientras cenábamos.
Alguna noche lo hacïamos con el socio y algo me rechinaba al verles tan amiguitos; pero no me preocupaba. Además, esas noches de pasión no me dejaban dudas de la heterosexualidad de mi marido.
Sí que esas noches,acabada la pasión, él se quedaba insomne y yo no. Despertaba a la mañana muy temprano cuando él volvía a la habitación ligeramente borracho; la excusa es que se quedaba jugando en la Sala de tragaperras y bebiendo.
A pesar de constatar el número de horas que desaparecía yo despertaba muy relajada y ante mis preguntas se me acostaba al lado y empezaba mi sesión de sexo a base de caricias y besos especiales. Mi marido en eso era increíble y su cara y palabras demostraban lo bien que se lo pasaba. Eso sí, nunca se sumó y yo imaginaba que el insomnio y el alcohol no lo favorecía.
Hasta un día que, susurrándome con lujuria, se le escapó el nombre de su socio. Los dos nos quedamos sorprendidos pero él riendo me pidió disculpas mientras yo estaba en un momento de demasiado placer.
Pasado el momento no nos dijimos nada y ya no volvimos a hablar.
Yo tuve claro todo y él entendió que yo le descubrí.
Entonces decidí no volver juntos a la capital y a él no le pareció mala idea.
Siempre había tenido buena relación con el jardinero pero no me había dado cuenta lo bien que yo le caía. Él me rondaba tan sutilmente que a pesar de darme cuenta, me sentía halagada y no me disgustaba.
Todo cambió a mi regreso. Mi marido era gay y yo no quería divorciarme.
El jardinero me pareció hasta guapo.
La primera mañana, de las que me quedaría sola cuando mi marido viajara, se me acercó muy cauto, afable y me dio una margarita junto con los buenos días.
Mientras se alejaba descubrí sus espaldas anchas y sus brazos musculosos. Desde ese instante supe que le haría mi amante.

Un cuento de nunca acabar

Había una vez, un país mediterráneo en el extremo del Mundo romano. Eran los tiempos nuevos de su renacida Democracia, después de cuarenta años muy oscuros.
Un grupo de hombres elegidos tuvo que rehacerlo todo sin cambiarlo todo. Para ello redactaron una Constitución.
Al cabo de muchos años la reconocieron imperfecta, pero fue lo que pudo ser y sirvió a sus habitantes hasta entonces.
Los políticos, crecidos en esa Democracia, eran los menos críticos porque les beneficiaba. Ellos habían creado los Partidos y se diseñaron las Instituciones a su antojo. La Constitución les protegía y daba normas al respecto.
Estas eran las adecuadas para una Monarquía parlamentaria que nacía con aquella.
Todo era nuevo y relumbraban las leyes de libertades recuperadas como la de libertad de expresión, la de Estado de Derecho, las de las Regiones y derechos forales entre muchas más, la de Estado aconfesional.
Al conjunto de leyes, normas y Sistema de gobierno lo denominaron Transición.
A pesar de las dificultades y de ETA, la vida y la sociedad vivieron el resurgimiento de un nuevo país.
Hubieron elecciones y se pertrecharon de un Gobierno, un Congreso de Diputados y un Senado.
Un buen día ETA dejó de matar y la vida se hizo más bella.
Antes, los políticos descubrieron que podían enriquecerse cobrando comisiones por todo tipo de gestiones y como no era de esperar cada día se hicieron más atrevidos.
Nadaban entre billetes de colores embolsados como basura; los de color lila valían mucho y abultaban menos.
A los políticos se les calificó de corruptos y a los dispuestos a pagarles pues corruptores.
Como la duda existencial de que fue primero, el huevo o la gallina, estos dos tipos de delincuentes intentaron justificarse. No pudo ser y se pidió a los Jueces que dirimieran el grado de delito.
Los Jueces, aunque no siempre imparciales porque eran los políticos quienes los nombraban en altos puestos de la Justicia, desde entonces intentan ser independientes. Como es de suponer no siempre lo consiguen.
Algunos terminan sus brillantes Carreras apartados en cuanto destacan por enjuiciar correctamente. Alguno sobrevive sin saberse hasta cuando.
Entre tanto los políticos consiguen dilatar los procesos hasta que prescriben.
Mientras tanto siguen en sus puestos y consiguen seguir medrando con la cabeza alta y ofendidos de que se dude de su honorabilidad.
Desde hace unos años todo se precipita, crisis financiera y crisis inmobiliaria y la peor que es la crisis de valores democráticos y los de todos los días.
Y claro, saltan por los aires todas las costuras que remendaban los agujeros económicos hechos por los políticos a las arcas públicas.
Ellos medraban a escondidas y hasta con el método de trocear el ingente montón de dinero trucaban cuentas.
Descubrieron en la Geografía que además de países se podía ubicar a los Paraísos fiscales.
Deseosos de vivir como ricos antes que les descubrieran, se excedieron tanto que por eso los descubrimos. De pronto nuestra picaresca saltó al estrado de la más abyecta corrupción casi como un Estrellato vergonzoso.
Cada día algún político» listo» y sus adláteres nos dan la sorpresa de que tampoco era honesto.
Ahora, casi no tenemos tiempo para leer y ver todas las noticias y dedicamos más a unos pocos pero que han robado mucho.
Los listos siguen en política muy bien colocados y sin pagar por sus fechorías, la justicia tarda hasta hacer que prescriban sus delitos; ellos caminan orondos sin contestar a preguntas de los periodistas. Además se ofenden y demandan a los que les recuerdan sus estafas.
Yo no quiero cansar más vuestra audiencia ni agotar vuestra atención, por eso dejo aquí este relato por un tiempo. Les prometo que cuando se juzgue a alguno y sea condenado, a lo que sea, les contaré más.

P.D. Se lo dedico a mi muso, Javier @clamorsegovia

Una noche especial

Una noche especial

Nació entre «algodones» en una Granja de cría.
Muchos hermanitos y una madre, enorme, dedicada a amamantarlos fue su primera experiencia vital.
Hacía siempre muchísimo calor en aquella Granja en un claro de la Selva;les tenían enseñados para calmar la sed a beber de unos tubos parecidos a unas tetinas de biberón.
Estaban en un corral de paredes, no más altas que la mitad del recinto, de cemento y techo de Uralita, amplio, limpio; viviendo relativamente frescos y mimados en la medida exacta para crecer y engordar sin más. Vacunas,vitaminas y controles sanitarios les mantenían sanos.
La madre tan enorme vivía casi permanentemente acostada a merced de sus lechones lactantes.
Estos eran muy inquietos y juguetones.
Los controles sanitarios, que velaban por su salud en función de su sacrificio en la temprana adultez,
les permitieron acceder a las diferentes estancias según edad y peso. Este iba en un rápido progreso
a partir de las Dietas que ,desde el destete ,se les proporcionaban.
Vino el tiempo malo, les caparon para engordarles y a pesar de que les anestesiarían localmente no les evitaba dolor postoperatorio y posibles infecciones.
Ya en esos tiempos jugaban y corrían menos, dedicados a comer y dormir.
Algunas mañanas oían gemir a sus parientes entre gritos de sus cuidadores y se les helaba la sangre.
Iban teniendo memoria de esos quejidos que se apagaban a medida que se alejaba el camión al que les habían subido.
Comer y pesajes y baños de agua refrescante con las mangueras limpiadoras, fue la rutina en que vivieron.
Desde que les apartaron de su madre tuvieron que vivir dedicados a ellos mismos y a oírla con sus nuevos hermanitos.
Nadie sabe qué sienten al separarles ni cuando la oían al otro lado del muro bajo que les apartaba de ella.
El peso se hacía bastante insoportable y era de suponer que en aquel clima, que no era su habitat biológico, ahorraran movimientos.
Como no tenían otro quehacer, dejaban hacer a sus cuidadores. Limpieza, comida y salud eran muy bien evaluados por los Inspectores sanitarios, en todo momento.
Una mañana todo cambió y entre ruidos y gritos de hombres, los gruñidos de los hermanos se hicieron insoportables.
Dicen que los cerdos intuyen su suerte. Dicen que cuando los cuelgan en el matadero, con sus gritos advierten a los demás de que los van a matar…
Es de suponer que esa mañana algún tipo de premonición tuvo uno de los cerdos que empujaban para subir al camión; en plena secreción de adrenalina por el miedo no quiso obedecer.
Aterrorizado saltó al terral y corrió desaforado hacia la Selva, no muy lejana; a unos pocos cientos de metros.
Corrió y corrió perseguido por un cuidador y siguió corriendo.
A pesar de su instinto de libertad, lo tenía junto a él mientras seguía avanzando en aquel infierno verde.
El tamaño del cerdo hacía imposible detenerlo y atraparlo a un hombre solo.
Imagino los gruñidos mientras se movía queriendo librarse del hombre; también el ruido de la hojarasca y de las ramas que rompía a su paso.
Imagino también al perseguidor decidido a no perderlo costara lo que costase. Ese cerdo era un dineral y supongo que su preocupación principal sería no perder su empleo y tampoco su semanada.
Pasadas las horas el cerdo no seguiría estando en condiciones de seguir corriendo, cansado y con sus pezuñas destrozadas. El calor húmedo le tendría sudoroso y con sed, que pudo saciar al atardecer a la orilla de un arroyuelo. El hombre también bebió aquella agua fresca.
Fueron horas lentas de deambular sin rumbo fijo acompañado por este
hasta que empezó a oscurecer.
Ya hacía horas que el hombre tenía decidido qué hacer hasta que los encontraran, pero desde luego que no había forma de explicárselo al cerdo.
Era cuestión de aguantar el tiempo que hiciera falta en el buen entendimiento que la Selva no era terreno desconocido para el perseguidor.
El cerdo removía la hojarasca con su hocico comiendo lo que encontraba, más que nada frutos caídos.
El hombre llevaba cerillas y tabaco con lo cual además de fumar alguna vez pudo encender una fogatita para cocinar un monito que cazó con una honda fabricada con una rama y la goma de sus calzoncillos.
Llevaba siempre un cuchillo que le sirvió para cocinar y comer. Conocedor de todo, comió al mediodía porque luego caería el chaparrón diario. Mientras asaba al mono, preparó con unas ramas y hojas plataneras un refugio para resguardarse con el cerdo de la lluvia y el tiempo que permanecieran allí.
Hay que saber que el cerdo acabó echado en la tierra mojada, por el cansancio y acaloramiento enfermizo que tenía.
Ante lo inhóspito que resultaba la selva al cerdo, sintió seguridad en la compañía del perseguidor que ya conocía de toda su corta vida.
Este hombre no estaba en terreno desconocido porque era un indígena salido hacía pocos años de la selva; creador con sus compañeros de una Comunidad al borde de una carretera.
Muchas Comunidades nacieron en los bordes de la selva y junto a carreteras, en busca de mejor vida; no es que lo consigan siempre.
Esa mañana ya quedaba lejana en el tiempo y el cansancio de la huida y persecución les pasaba factura.
El cerdo exhausto no tenía conciencia para mantenerse alerta y el hombre no tenía otra cosa que hacer que esperar la llegada de los suyos.
Compartieron, frutas que recolectó y la hoguera reavivada por la noche.
Rendidos, durmieron juntos toda la noche…

Ludopatía moderna

Ludopatía «moderna»

Llegó un día en que ya no pude mentirme ni ocultar. Tenía un problema financiero que, a pesar de los zurcidos y remiendos, se me escurría el dinero de las manos.
Vale decir que iba inyectando dinero ficticio en mis cuentas bancarias desde principios de mes.
«Ingreso hoy aquí, mañana lo traspaso a la otra»
Entonces, vivo del dinero que repongo muy deficientemente de mis tarjetas de crédito de forma que agrando la deuda hasta un infinito que sí tiene fin.
A cambio de no jugar en las «tragaperras» ni en Casinos, vivo de mis tarjetas…
Esta manera de sobrevivir fue ocurriendo cada cierto tiempo durante años y llegó una oportunidad en que reduje capital deudor…
A inicios de este año volví a la ludopatía casi consciente de ser una inconsciente. El problema,esta vez, es que no generaba ingresos suficientes para equilibrar mi economía. Avergonzada intenté salirme del lodo con mil trucos diarios de ahorro aunque ya estaba hundida hasta el cuello.
Tomé medidas de ahorro desde todos los «ángulos» vitales.
Agua: llenar un cubo mientras salga fría y luego utilizarla en el WC.
Cerrar la ducha mientras me enjabono el pelo o el cuerpo.
Duchas muy cortitas para no gastar.
Gas: con las medidas anteriores la caldera gasta menos. Como es verano no hay calefacción.
Ya cocinaba muy poco por vivir sola y sigo ahorrando.
Luz: Como hay luz desde temprano hasta tarde, pues no enciendo la luz hasta la noche. Apagaba siempre las luces y desde ahora con más rigor.
Descubrí que viendo la tele tengo luz y apago la del living o la del dormitorio.
Nada de ventilador, me abanico.
Bajando persianas y toldo, refresco la casa para mi sola.
Teléfono: ya cambié Compañías y poco a poco reduzco uso.
Ropa: no compro nada.
Limpieza: reduzco el uso de la aspiradora por tanto ahorro más electricidad.
Reduzco el caudal del agua para enjuagar mi plato y cubiertos que previamente enjaboné sin dejar abierto el grifo.
Comida: intento comprar lo más barato y con la conciencia de que soy una sola persona.
Todo lo hecho es mucho pero no es una solución rápida ni única.
No podía contener uso de tarjetas para los equilibrios imposibles.
Pasé unos cinco meses en la cuerda floja.
Solo me atreví a aceptar un regalo de un viaje, que no debí hacerlo y que así lo pensé, advirtiendo que yo no podía gastar.
En fin, me iba deslizando.
Con poco que dije a una hija enseguida captaron todos mi problema y en menos de veinticuatro horas comenzaba el «Rescate» en toda regla y muy serio.
Hasta ese momento suspiraba entrecortada y de pronto cambió mi respiración.
Agradecida no supe,quizás, demostrarlo con grandes aspavientos como requería mi salida de las arenas movedizas. No sé gestionar mis emociones, las llevo dentro y no permito que afloren. De esto me he dado cuenta hace muy poco tiempo a raíz de un reencuentro personal en que ningún recuerdo emotivo pude rescatar del olvido.
Mi infancia fue «especial » y creo que tiene algo que ver.
Esta nueva época me trajo alivio y sentido de responsabilidad en desarrollo y disposición para demostrarlo.
Pagadas las enormes deudas, corté las tarjetas con tijeras.
Un razonamiento y análisis vital me invadió a solas y a todas horas. Esto sirvió para intentar entender mi vida y las escapadas hacia adelante permanentes. Descubrí un constante gasto para vivir el día a día y un sinfín de Seguros y Reaseguros para que ningún contratiempo nos dejara en dificultades;tapados los contratiempos con el constante endeudamiento crediticio.
De vez en cuando mejoraba las cuentas y de pronto me volvía a endeudar.
Tal como se dice ahora» viví por encima de mis posibilidades»…
Ahora me toca vivir austeramente,no es grave ni me molesta, unos cuantos años.
Nunca puse atención en el precio de nada y ahora tengo claro que lo motivó el pago con tarjetas.
Desde que no las tengo miro y comparo…
Aprendí con una reflexión de mi hijo que «siempre hay rincones donde reducir gastos». Le doy toda la razón.
En el primer momento suprimí Seguros de forma tajante.
¡Pues aún me quedaban algunos después de los quitados en primer momento!
No dejé pagos en mi cuenta, me quedé con una sola, que no fueran los imposibles de quitar.
No se imaginan que sensación de vida nueva tuve y que tengo a pesar de no tener dinero suficiente para ningún «exceso».
Por suerte nunca fui consumidora en Cafeterías ni Granjas de nada que no fuera un café cortado. Ahora voy menos.
Los imprevistos de salud me han hecho gastar pero ya se acabó.
Peluquería que mantuve con frecuencia para no dejar a la vista las raíces que señalaran descuido mientras trabajé. Ahora he ido oscureciendo el tono y continuaré ese camino. Me toca cambiar de Peluquería y lo haré la próxima vez.
Y no crean que no tengo cuidado en el gasto, hace tiempo, contado en años, tengo el pote de la mascarilla para después del champú en la Pelu.
Eso significa que la compro cada medio año o más.
Aún debo revisar gastos y analizar qué queda por suprimir o reducir.
Mi semanal gasto de loterías también tuvo su recorte y dejé un sorteo de 1€; al mes me gasto 4€.
He llevado alguna ropa a vender en tienda de segunda mano, debo llevar más. Es ropa que me queda pequeña y creí buena idea deshacerme de ella pero la crisis llegó a esas tiendas y no compran. Lo dejas y si la tienda saca beneficios te pagan un veinte por ciento, actualmente es el descuento en lo que compres…
Ya vendí mis joyas de oro para pagar Hacienda. Me quedan las de plata para otra emergencia.
Empiezo a reorganizar mi «producción literaria» para ver si empiezo a cumplir mi sueño de toda la vida, ser Escritora…!
Trato de obligarme a caminar cada día y es lo más difícil actualmente.
Me doy cuenta que con el devenir de los años es muy fácil destruir rutinas o posponerlas de un día para otros; en verano por el calor y en invierno por el frío.
Hace unos días se me acabó la crema hidratante de la cara y rápidamente tuve una idea buena sin necesidad de comprar otra.
Tengo muchas muestras gratuitas regaladas en las Perfumerías cada vez que compré algún producto, por lo tanto era el momento de recuperarlas y gastarlas. Las había guardado y muchas veces utilizadas en mis viajes pero aún me quedaban bastantes.
Lo mismo con champú y desodorante y talco y gel de baño y…
Me maquillo muy poco,cada vez menos y tengo todo tipo de coloretes, sombras de ojos, maquillaje, perfilador y no necesito comprar nada.
Otro «vicio» era ir a las Librerías y comprarme libros además de los recomendados en algún programa televisivo cultural. También compraba el libro que algún escritor promocionaba en sus entrevistas. No compraba al tuntún, era únicamente lo que me resultaba interesante. Tengo un buen «fondo de libros» para salvar la sequía compradora.
Ahora debo incidir en mis idas al cajero automático para espaciarlas, reducir cuantía del dinero que retiro. Aunque no sea un dineral, lo es en la medida de la necesaria austeridad.
Empiezo a hacer caminatas cortas y me siento más ágil porque añado un grupo reducido de ejercicios en casa.
Ayer me fui con una libreta y boli al Súper y fui anotando el precio de los productos que compro habitualmente y que ya he dejado como imprescindibles. Me queda pasarlo a una hoja de cálculo de Excel.
Hoy, después de caminar,entré en el Supermercado y seleccioné con rigor( todo a menos de 1€) para disfrutar en la Caja;pagué 4€!!!
Cuando haga la hoja de cálculo desarrollaré la lista semanal, mensual y de más tiempo. Hay productos de diferentes usos que también son de diferente frecuencia.
¡Vaya mundo que he descubierto, saber que compro y cuanto cuesta!
Comprar si es realmente necesario y lo menos caro posible.
Sigo suspirando con menos frecuencia y sin hacerlo entrecortado, buen síntoma.
Desde que empezamos a oír el vocablo crisis, al principio maldito, descubrimos el sentido chino del término que se refiere a «cambio».
Poco a poco la crisis se fue instalando en nuestra vida y en nuestra mente.
¡Vaya cambio para mí, mi nueva vida y mi familia!
Mi crítica situación golpeó mis seguridades, mi diario vivir a mi aire sin precaución ni cuidado, mi relación familiar y la de todos con todos.
La suerte es que existen pilares que sujetan nuestro «techo de protección familiar» y pudimos ser capaces de disentir y discutirnos sin llegar al abismo. La responsable de todo este lío ludopático y de una Hipoteca que firmé «negligentemente» soy yo. Debo ser la que «aguante mi chaparrón» curando heridas de todos aunque sea parcheando con mucho afecto y agradecimiento hasta cicatrizar todo.
Me queda un largo trecho hasta equilibrarlo todo.
Claro está que si la economía se me endereza todo lo demás irá detrás.
Claro que no es el mejor momento para equilibrios que no dependen únicamente de mí.
Claro está que estoy en el declive que traen los años.
Claro que tengo mis achaques y no bien controlados. Nada grave por supuesto pero que siguen los cambios del clima, por ejemplo la artrosis.
Claro está que tengo voluntad y entusiasmo.
Claro que tengo por delante mucha tarea.
Muchos pequeños objetivos que son metas a corto plazo.
En una palabra, volver a empezar desde aquí y ahora.

10/10/2012
Sant Cugat del Vallés.

La Rambla

Camino por las Ramblas, nombre con que la conocimos, un martes de mañana. Después de treinta y cinco años, es mi primer paseo matinal.
Podría decir que es mi bautismo «ramblero». Aclaro que me refiero a un recorrido en un día laborable.
Mientras trabajé, las mañanas no eran mías. No cuento los muchos paseos de domingo ni los que pude hacer en mis vacaciones.
Las ciudades y por ende sus calles son cambiantes durante las veinticuatro horas del día.
Siempre viven al ritmo de sus gentes y me ha gustado ver el «despertar» de los barrios. La Rambla no se sustrae a ello.
En Plaza Catalunya, mirando a las Ramblas,me encaminé para tener una buena perspectiva y mejor visión por el Paseo central. Los Kioscos de prensa ya están abiertos y colocados los postes con la miríada de objetos «recuerdos» turísticos.
Ya hay turistas revisando la oferta.
Me sorprende la diversidad de grupos y que muchos de ellos son de jóvenes. Supongo que aprovechan vacaciones en sus estudios.
Caminan personas arrastrando sus maletas con ruedas, arriba y abajo.
Voy viendo la oferta hotelera y entiendo que unas van a sus alojamientos y otras se van. Los que bajan hacia el mar, llegan. Yo voy en igual dirección.
Algunos paseantes están colocados en semicírculos expectantes a los personajes que, acabado su arreglo, se colocarán como estatuas.
Ya no hay kioscos de animales y vi pocos de flores.
En cambio han surgido nuevos Stands de acuerdo a los tiempos.
Venta de tickets para espectáculos y para Visitas turísticas. Venta de alimentos para todos los gustos, desde jugos y helados hasta alimentos regionales y también gofres y crèpes.
Algunos pintores al final del trayecto y desde un poco antes muchas terrazas para comer. Cambia también el tipo de tiendas a medida que voy bajando y se presentan con neones sexshops y un museo erótico con entrada libre.
Siguen los buenos restaurantes vascos y Casa Joan.
En fin, fauna comercial y de todo tipo de personas suben y bajan. Policía urbana existe y las estaciones del Bicing también.
De regreso entro a la Plaza Real, gris-negra y desangelada. Camiones y podadores de las palmeras cierran el paso y no se si es por eso que no hay terrazas ni gente paseando. Está muy triste y fea, se confunde con la grisura del cielo a punto de llover.
Seguí subiendo y entré al Café de la Ópera buscando el ambiente que a esas horas del mediodía no existía. Tomando un capuchino empecé a leer a Borges y su cuento El Aleph.
Entonces comenzó a llover y salí a la calle y caminé bajo el paraguas. Mi próximo objetivo era el Mercado de la Boquería. Llegué y entré en medio del gentío.
Fue una borrachera de colores, aromas casi imperceptibles( tan diferente de los Mercados árabes y asiáticos) y variedad infinita de productos. Especias, verduras , frutas, dulces, chocolates y largos mostradores de pescados. Jugos y bandejas con frutas troceadas para comer caminando, carnes y embutidos por cientos. Un puesto de comida asiática para llevar y otros para comer en el mostrador sentados en bancos altos.
Helados de hielo con sabores impensables y otros cremosos.
Ir y venir de turistas fotografiando y comiendo o bebiendo jugos. Este Mercado es siempre colosal.
Salí realmente mareada con visiones casi mágicas.
Volví a cruzar al paseo central y observé el cambio de Puestos callejeros que ya había ido comprobando.
Idiomas, muy variados hablados por muchos o pocos en grupos. Por descontado ya no llovía cuando salí del Mercado.
Caminando llegué a la tienda de ropa más colorista y de moda. No tuve más remedio que entrar y atiborrar mis ojos de diseño y colores en combinaciones desiguales.
Cuando subí al tren para regresar a casa, estaba exultante por el paseo matinal que duró hasta muy pasado el mediodía.