Embotamiento emocional


Embotamiento emocional


Las noticias se nos amontonan. Y como todo es sonoro y apabullante, no queda más remedio que hacer nosotros el filtrado. 

Desde luego que terremoto y volcán debieran ser noticias de primera plana. También el cuasi holocausto marino migratorio. 

Es terrible ver cómo morir es demasiado fácil, a manos de la Natura inclemente. Siempre. 

Las catástrofes tienen el olor del azufre, demoníacas en esencia. Porque también son Demonios los que trafican con migrantes. 

Ahora parece que todo se confabula para golpear nuestras conciencias, se nos hace difícil mirar las noticias sin dejar de masticar en las comidas o sin poder dormitar a placer.

Duele saber que en el Nepal pobre de los sherpas, las montañas se rebelan contra los miles de montañeros que se amontonan en fila para escalar. Eso también es parte del drama,el ver colas de escaladores en el Everest como cualquier otra en espectáculos a pie de calles, casi diría habiéndole perdido el respeto a ese 8.000.

 Los sherpas no dejan de ser pobres guías que mueren los primeros porque son los que preparan el terreno. Estos han muerto también hoy. Ver la furia del temblor arrasando templos y hogares hace pensar que todo era de “papel”. 

Las cenizas del volcán hacen irrespirable las ciudades y dejan sin aliento ver como las entierran. Se queda detenido todo y la muerte se adueña de cosas y seres. 

Esa nube caliente que luego de abrasar todo a su paso decide desperdigarse a miles de kilómetros, tapa tenuemente cielo y sol de otras ciudades con intención de ser recuerdo inolvidable por dañino. 

Este Mare Nostrum vital lo han transformado en mortal, a gusto de mafias demoníacas.

 Guerras que vomitan poblaciones inocentes hasta confines impensados, nos obligan a sufrir por ellas. Nadie que decida una guerra es buena persona; aunque diga que es por el bien de algunos. Nos bombardean con criterios de que somos el mal necesario para devolver paces mentirosas.

Malos gobernantes que desatan a las fieras militares siempre sedientas de probar y usar sus armas; sacrificando, de paso, a sus soldados siempre reponibles. 

Nos empujan hordas de inocentes contra nuestras vallas y mar, porque ni siquiera tuvieron en cuenta las diásporas. Total, luego los criminalizamos, hasta intentar inutilmente  convencernos de lo bueno que es devolverlos a sus Infiernos particulares. 

Mientras, se van ahogando a voluntad mafiosa, porque esas pobres gentes ya pagaron. 

Ante tanto desastre se nos diluye el tremendo desastre nacional. Así es cómo duran noticiables los corruptos unas pocas tertulias, por culpa de la saturación de nuestros sentidos. Esto lo pasamos a segundo plano hasta que los telediarios necesiten más leña que quemar y tengamos nuevamente las neuronas disponibles. 

No podemos dejar de reconocer que entretenidos estamos, malignamente entretenidos diría yo. 



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Solidaridad



Solidaridad


Ahora nos parece más dramático el naufragio de tanta gente. El infernal trasiego de seres humanos se nos había hecho digerible a fuerza de desayunar, comer y cenar con la noticia, día si y día también. 

Ahora que nos han dicho a voz en cuello que los llegados de África vienen huyendo de guerras y persecuciones, los miramos con atención y conmiseración. 

Ahora que también vemos blancos, prestamos atención. 

Porque ya se nos habían anestesiado los sentidos con las vistas de pateras y vallas. 

Por más que todos ellos nos habían dicho que huían de sus guerras, de sus persecuciones, del hambre, llegamos a no hacerles mucho caso. Los políticos hicieron lo suyo para vendarnos los ojos y traerlos a nuestras calles sin otro futuro que dormir al raso y ser manteros. 

Este país tiene grandes deudas con los desterrados que se atreven a “molestarnos en nuestra siesta”. 

Italia recibe a miles y no parece que sus gobernantes se dediquen a criminalizarlos. 

Lo que piden a gritos es que la UE tome las riendas de la protección y de la reinserción de los desheredados. Pero no los rechazan con balas de goma ni les hacen barreras para que no lleguen a las costas. 

No hace tanto que desde Europa se emigraba y sabemos todos los sinsabores de la huída. 

Llegan a Europa de todas partes, hay que acogerles ahora con el calor que pedimos tener entonces. 

Por suerte nos acaban de “despertar” casi a gritos, para volver a sufrir solidariamente. 

Ahora que podemos, hagamos un hueco en nuestras tierras por favor. 

Pura vida


Pura vida



Te has vuelto a colar por una

 rendijita de mi vida

Con sigilo calculado 

apareces

para dar cuenta

de que sigues

existiendo 

Incapaz de soportar

tu amor indemne

al paso del tiempo

me niegas la existencia

Soy tu pena inmensa

que le cuentas al mar,

tu secreto confesor, 

de tu dolido amor

Como letra de tango

le lloras suspiroso

por aquella pibita

perdida en el tiempo

Ausente sin serlo

cual niño travieso

me miras a escondidas

con grititos de gozo

para que te descubra

Cometes el desliz

a conciencia pura

de dejar un rasto

que me hace feliz





Adiós Mayoría maldita


Adiós Mayoría maldita


Esta Derecha es tan paternalista que sus miembros se ponen en el papel de hijos, en cuanto se tercia. Hoy Rajoy hizo de papá y todos callados como niños. 

Niños que se pelean y se envidian. 

Infantes adultos ejerciendo una hipocresía consustancial con sus ideas liberales. 

Dijo Rajoy que es un Partido unido sabiendo que en el fondo no, pero… hay que decirlo. 

Èl no es papá político de nadie y ni siquiera asume responsabilidades de liderazgo. Lo que sí sabe es dejar pudrir los problemas; también posponer decisiones impostergables. 

Y como ese Partido no necesita más unidad que la necesaria para ganar elecciones y medrar, es fácil creer que con las consignas emanadas de su Órgano de propaganda, conseguirán su triunfo. 

Es complicado volver a ser mayoría de gobierno y hasta Rajoy lo sabe. 

Entonces, llega la hora de arengar a la Tropa y animarla. No queda más que dar la cara en reuniones internas y entre regañinas infundirle valor.

Como lobos hambrientos sabedores de que van a ser diezmados en las Elecciones, se lanzan dentelladas por algún trozo de carne. El macho alfa no pinta nada, solo aullarle a la Luna, mientras su Partido se disuelve como un azucarillo. 

Volver a ser dignos



Volver a ser dignos


Volvió a mi pueblo el Afilador. El Zapatero remendón y el Peluquero de hombres, también tienen clientes. 

Clientela de los de siempre y de los empobrecidos de ahora. 

Como la Rueda de la vida gira sin parar, a todos les vuelve a dar oportunidad. A ser ricos, a ser pobres, a ser buenos y a ser malos. 

En este mundo que no es más que una ilusión, los sueños son nuestros. 

Cuando “votamos al PP” dimos un empujón a la Rueda para hacer realidad nuestras pesadillas. Y no podemos quejarnos…

Los “malos” nos desalojaron de los sueños bellos a fuerza de debilitarnos, porque no teníamos energía suficiente para ser dignos. 

Se dice que somos energía y si dejamos un vacío a nuestro alrededor, rápidamente es ocupada por la energía del otro. En este mundo ilusorio en que somos energía no puede haber vacío. Entonces permitimos que nos invadieran ese vacío que dejamos. 

Seguramente habíamos ido agotando nuestra energía, tan forzada a ser más potente cada vez. 

Quisimos cambiar sin querer nada a cambio, otra ilusión. 

Hizo falta que la Rueda perdiese el rumbo bueno, según nosotros, para descubrir lo dolorosa que puede ser la vida. No es más que la otra cara de la misma moneda. 

¿Hizo falta “perder” para volver a “ganar”?

A todos nos vino bien, menos a los niños. A ellos los “arrastramos” en nuestra caída. 

Nosotros volvemos a las simplezas vitales, pasear sin gastar, afilar sin tener que comprar, remendar lo que puede seguirnos siendo útil, comer barato, no tirar por tirar y soñar con cosas sencillas. 

Nada es porque si, todo tiene explicación. 

Ahora ya no necesitamos a los “malos”, ha sido suficiente. Sabiendo que todo puede ser mejor, vamos a levantar la frente y con toda la dignidad recuperada impulsemos a la Rueda para que nos toque ganar. Ganar en Derechos y recuperar Bienestar sensato. 

Habrá que dar “gracias” a los “verdugos” reconociendo que fueron maestros para poder reconocer nuestros errores y rectificarlos buenamente.