La conspiración de los malditos

La conspiración de los malditos

He llegado a varias conclusiones, muy adecuadas a los tiempos que vivimos.
Una es, que “por mucha información recibida no sabemos más”.
Leemos periódicos digitales y los de siempre, blogs escritos y con voz, radios y televisiones.
En estas últimas se han puesto de moda tertulias a todas horas, claro que con los mismos tertulianos. En general son periodistas que defienden sus ideologías de modo que ninguno es “neutral” o sea que comenten las noticias, dejando sitio a políticos que pudieran opinar.
Todo esto nos aturrulla y nos apabulla.
Cada día es un carrusel al cual fuimos subiendo muy interesados en informarnos. Así llegamos a saber lo que quieren que sepamos.
Segunda conclusión, nos llegamos a creer las informaciones, sin discriminar mentiras y verdades.
Tercera conclusión, nos ametrallan informativamente y luego las Tertulias machacan y repiten hasta la saciedad.
He llegado a hartarme en el sentido de oír lo mismo a todas horas por los mismos; en el de alimentarme informativamente también.
“Se acabó” dije como María Jiménez.
Basta de dar audiencia a tanto Canal y a tanto personaje mediático infame.
Cuarta conclusión, creo que lo peor deriva de la mala intención del Poder, marearnos, abatirnos y banalizar los temas. “Manoseando” los temas de actualidad política hasta dejarlos como guiñapos, pierden valor.
La prisa machacona por desmigajar una noticia acaba dejándola maltrecha y gastada.
Desde siempre han hecho esto con las cuestiones importantes al convertirlas al Merchandising. Camisetas con caras del Che y otros, pañuelo palestino, llaveros, posters, etc.
Total, no merecemos tanta vileza disfrazada de información mezclada a modo de cóctel y tendenciosa. Podríamos titularlo como una “Maldita conspiración”.
Pues como María, digo ¡”Se acabó”!

Ir a desayunar

El aire huele a nuevo
con un poco
de humedad
Coros de trinos
por doquier
traen alegría
Mañana de contrastes
de soles que aparecen
y se esconden
entre las nubes
Lloviznas fugaces
desde los nubarrones
grises
Mudez de calles quietas
y asfaltos secos
o algo mojados
a capricho del viento
Parques vacíos
de alborotadores
niños
Pasa algún paraguas
entra y se pliega
para desayunar
Gentes con Prensa
escrita,
de la que sobrevive,
café con leche
y algún croissant
sentadas en las mesas
de una Cafetería

Noche de invierno

Noche fría
de estrellas
que titilan mudas
de luna llena
para menguar
Calles dormidas
mojadas de humedad
Luces que cambian
de intensidad
Pasos menguantes
de pocas gentes
Autos que pasan
y dejan huellas
Estancias tibias
huelen a leña
recién quemada
Ruidos y lumbre
acarician sueños
Largas las horas
de invierno
embriagadas
de nocturnidad.

Valle del Ambroz

Bosque de la Plata
rebosante de
ocres y amarillos
rojos y verdes
oscuros hasta
verdes claros
dorados variados
Desde las alturas
por las hondonadas
baja
una cascada
de colores
vivos
En medio del silencio
del bosque primigenio
algún trino pone
música
al valle rebosante
de tesoros
naturales
con floras
de alta montaña
con brezos y retamas,
de atlántico frondoso
con castaños, robles
hayas y tejos
vestidos
con líquenes y musgos
húmedos y fríos
y la tierra mojada
por la última lluvia
que deja la neblina,
de mediterráneo
con encinas
alcornoques y
vegas de regadío
con olivos y cerezos
ciruelos entre plantíos
de tierras llanas
Trashumancia
enclaustrada
en la garganta
por el hombre necio
que ya no camina
senderos.

Día mundial por la erradicación de la mutilación genital femenina

Día Mundial por la Erradicación de la Mutilación Genital Femenina

Hace ya tiempo que dura la lucha contra esta práctica machista. Todo,hasta mentir que el Corán lo dice, se puede aducir para obligar a unas mujeres, con poca o ninguna educación y mucha ignorancia, a mutilar a sus hijas.
Han ocurrido muchas muertes y muchas desgracias patológicas entre las mutiladas para que decidan no someter a sus hijas y nietas a la ablación genital en cuanto reciben educación y apoyo.
Enormes esfuerzos educativos han logrado detener muy poco a poco esa “violación genital” en las niñas. El trabajo educativo requiere de la interesadísima colaboración de la mujeres mutiladas que viven sus secuelas físicas y psíquicas. Ellas lo van asumiendo, en la medida que saben que no es una verdad del Corán y por ende no deben ejercer esa violencia sobre sus hijas, entre muchas más acciones encaminadas a empoderarlas.
Tema fundamental el económico, otorgando por ejemplo otros medios de vida a las ” circuncidadoras” que hasta se convierten en activistas contra la ablación.
Crear centros de acogida para las niñas que huyen de sus poblados, también ayuda.
Muchas organizaciones humanitarias se vuelcan en esa lucha contra la ablación. Sabemos que World Vision España trabaja sobre el terreno y ha ido consiguiendo una notable disminución de hasta un 58% de mutilaciones genitales femeninas.
Aunque duelan el 42% restantes, es digno de felicitación lo conseguido.
Cuanto dolor y cuanto maltrato han de soportar las mujeres en este mundo cruel con nuestro género.
Siendo tal vil cualquiera de las violencias a las mujeres, la ablación es un crimen; en varios países se castiga como delito. Aquí se persigue y castiga a los padres que llevan a sus hijas a África para mutilarlas.
Abomino de cualquiera de las atrocidades contra las mujeres, algunos hasta llegan a matar con herramientas y/o piedras, pero creo que la ablación es la más terrible. Se ejerce una violencia extrema sobre indefensas niñas, en tiempos de paz, y como producto de un sibilino machismo.

Carra abierta a un ególatra

Amparo Hounie

Carta abierta a un ególatra

Sr, lo peor que puede sucederle a uno es sentirse Dios. Dios de la nada más apabullante. Llegar a una edad, normalmente sirve para saberse un permanente alumno de la vida; un respetuoso ciudadano con mayor o menor suerte de destacar.
Lo miserable es verse impelido a destacar jugando a despreciar intelectualmente al igual.
Un estudiado corte de pelo y peinado, para conjuntar con una apariencia de relativa juventud por un maquillaje intencionado, le hacen flaco favor. Su edad nos indica un señor muy banal empeñado en ser soberbio.
Arrogante con displicencia da cuenta del poco calado intelectual.
Nos da grima escuchar sus opiniones tan bien aprendidas y poco originales, cuando se nos cae a trozos el país. Ni que decirle sobre su estudiado repertorio de estúpidas apreciaciones sobre los comentarios de sus contertulios que claro está desprecia, los siente inferiores.
El problema viene cuando…

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Carta abierta a un ególatra

Carta abierta a un ególatra

Sr, lo peor que puede sucederle a uno es sentirse Dios. Dios de la nada más apabullante. Llegar a una edad, normalmente sirve para saberse un permanente alumno de la vida; un respetuoso ciudadano con mayor o menor suerte de destacar.
Lo miserable es verse impelido a destacar jugando a despreciar intelectualmente al igual.
Un estudiado corte de pelo y peinado, para conjuntar con una apariencia de relativa juventud por un maquillaje intencionado, le hacen flaco favor. Su edad nos indica un señor muy banal empeñado en ser soberbio.
Arrogante con displicencia da cuenta del poco calado intelectual.
Nos da grima escuchar sus opiniones tan bien aprendidas y poco originales, cuando se nos cae a trozos el país. Ni que decirle sobre su estudiado repertorio de estúpidas apreciaciones sobre los comentarios de sus contertulios que claro está desprecia, los siente inferiores.
El problema viene cuando detrás de sus valoraciones como bobadas de los otros, se vislumbra su pobreza intelectual.
Aquello de “solo sé que no se nada” le queda enorme, porque usted no tiene suficiente caudal de sabiduría para ser humilde.
Sentado en su pedestal de barro, que se le va a hundir, se atreve a calificar de Turba a los que se manifiestan noblemente. En ese preciso instante le acabamos de aquilatar, mientras usted se fue diluyendo en su propio barro.
Queda saber a quien se debe su inapreciable egolatría, si no es por mala percepción de su Yo. Como Bufón, hizo el trabajo sucio de sus Mecenas, hasta que no les sirva.
Evite asomarse dentro de sí mismo porque se dará cuenta de hoquedad.
Tampoco se mire al espejo, puede sorprenderse de lo mayor que está para ser insolente.