Miserias humanas

Es probable que el Apocalipsis haya sido la autodestrucción humana; adaptada su historia por la Iglesia para hacerla más gráfica, entendible.
Las noticias miserables arramblan con las buenas intenciones de mujeres y hombres buenos.
Sumergidos en los lodos de una corrupción galopante, reclamamos castigos de cárcel, dimisiones y sacar de listas electorales a imputados.
La crisis nos hace solidarios y aportamos nuestros granitos de arena. Manifestaciones, dar limosna, escribir en las Redes protestando, comprar algún paquete de comida para los comedores sociales. Cada cual “cumple” con ayudar convencido de que los malos son los políticos, banqueros, empresarios, ricos…
De pronto se ensancha el arco de defraudadores sociales y se nos hace pequeño el mundo de los honrados.
El dinero pierde el valor de pertenecer a quien trabaja para ser de quien lo roba.
El trabajo de quien lo usurpa y el Poder se enseñorea.
Entonces el empobrecimiento se convierte en una fuente inagotable de negocio.
Las Administraciones públicas organizan Bancos de alimentos, que nos impelen a participar como voluntarios, colocan en sus Direcciones a sus “colegas” con sueldos de unos miles de € al mes y se benefician de Dietas y gastos superfluos.
No controlan a quien dan comida y siguen funcionando con toneladas de alimentos.
Les disgusta que otros más sensibles y solidarios se organicen por barrios que, por dar a los vecinos que verdaderamente lo necesiten, restan negocio a los grandes.
Personas sin recursos van a uno o más Bancos por diferentes motivos, como no hay controles… Unos para repartir con amigos o familiares, en un descarado sentido de picaresca a modo del lazarillo de Tormes.
Esto es triste pero no es más que el pobre recurso de los pobres, si no fuera que por su culpa alguien se podría quedar sin comida.
Claro que sería sencillo si se informatizaran e interconectaran todos los Centros, con listado de receptores. No hay recursos o no se quiere…dejémoslo en que no hay dinero.
Lo que me ha disgustado es saber que por circunstancias variadas, acaban las lentejas, por imaginar un ejemplo, en las mesas de los que nada necesitan. El ejemplo de los zumos del PP gaditano, creo, es una simple anécdota.
Lo que aún disgusta más es que al comentarlo la sorpresa es contenida. Esto da pie a decir que era de esperar o que la gente ya se sabe…si no te controlan te sale el pícaro, “Para que se lo lleve otro…”
Creo que nuestra sociedad sigue, de alguna manera, siendo “católica” y por tanto basta con confesarlo y pedir perdón; esto para los pobres.
Ética, buenas costumbres y ayuda al prójimo se combinan en un cóctel hipócrita. Otro defecto o miseria, en casa una cosa y fuera otra.
Queda bien aparentar hasta que se es solidario y buena persona.
Ser coherente exige más.

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