Como chapapote

Estamos chapoteando en una charca enlodada.
Nos tiraron dentro cuando les pareció oportuno, con toda la intención de enfangarnos las alas a modo de chapapote.
Nos mantenemos a flote porque nuestra dignidad hace que las cabezas las tengamos muy altas. Además, estamos de acuerdo en movernos poco para no hacer olas de fango.
Este petróleo, negro como las penas, huele como las algas cuando se pudren en las orillas. Tiene el aspecto de la sabiduría popular ” de aquellos polvos son estos lodos”.
Estamos pagando el devenir torcido de la Historia, cuando para conseguir la democracia debimos falsear una Transición.
Con ella tuvimos que traernos a todos los malnacidos y mezclarlos hasta parecer que quedaban diluidos.
Eran los mismos represores enriquecidos y corruptos que hicieron de las suyas sin tener que pasar por los Juzgados.
Se les temía y se les soportaba con aquel respeto que imponían con las invectivas ” ¿sabe con quien está hablando? o “usted no sabe quien soy yo”. Zanjado así nuestro disgusto o la protesta, pues a seguir medrando con cargo a la hacienda pública…
Poco a poco perdieron sus prebendas, que ahora reclaman al calor de este Gobierno/Partido que es su casa, en la misma medida que adquirimos democracia.
Entramos en la UE, nuestro espacio natural, y llegaron ayudas necesarias para mejorar nuestro nivel de vida. De pronto, el dinero rebosó nuestras manos y, además de los de siempre, se fueron corrompiendo todos los que se sintieron impunes; no tuvimos ejemplos suficientes de ciudadanos incorruptos.
Se nos hizo común y disculpable convertirnos en pícaros “lazarillos de Tormes”, con el agravante de que no tiene premio ser honestos.
Acapararon todos los espacios públicos con cargos a su medida, se posisionaron en cualquier estamento público o en los espacios privados que recibían subvenciones. Han gastado lo inimaginable y ávidos de más engañaron a quien se les antojó.
Al estar en un Estado de derecho, hubieron denuncias, reclamaciones, multas, cárcel.Entonces se sintieron ofendidos y cargaron sus municiones contra los jueces.
Todo va medianamente bien para sus intereses, porque utilizan los recursos judiciales para prolongar los juicios hasta ser sobreseídos.
Han entendido que siendo nosotros muy tozudos no queda más remedio que diezmarnos.
Impedirnos trabajar, educarnos y sin salud, nos tendrán arrinconados. Decretando para dejarnos sin derechos y legalizando el castigo por protestar, han rizado el rizo.
Cada día nos enlodan más y más.
Ellos se bañan cada día en sus turbiamente cristalinas aguas. Nosotros no podremos salir mientras no intentemos hacerlo todos a una.
Cuesta tener fuerzas para vencer al fango igual que cuesta salir de las arenas movedizas.
Nos creen agotados por el esfuerzo, pero en realidad estamos reponiendo fuerzas…

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