El Tiempo

El Tiempo

Si el tiempo no existe nunca te quise
Si nunca te quise no existe el amor
Si no existe el amor nunca te conocí
Si no te conocí quizás no sea yo
Si nunca fui yo tampoco estoy viva
Si no tengo vida tampoco existí
Si nunca existí hay otra realidad
Si hay otra realidad es un Multiverso
Si es otro Universo entonces te amé
Si hubo un amor estábamos vivos
Si existes conmigo es que existe el tiempo
Si el tiempo existe eres una realidad
Si eres real entiendo que vivimos
Si vivimos es que estamos vivos
Si estamos vivos es que existe el tiempo.

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Ludopatía moderna

Ludopatía “moderna”

Llegó un día en que ya no pude mentirme ni ocultar. Tenía un problema financiero que, a pesar de los zurcidos y remiendos, se me escurría el dinero de las manos.
Vale decir que iba inyectando dinero ficticio en mis cuentas bancarias desde principios de mes.
“Ingreso hoy aquí, mañana lo traspaso a la otra”
Entonces, vivo del dinero que repongo muy deficientemente de mis tarjetas de crédito de forma que agrando la deuda hasta un infinito que sí tiene fin.
A cambio de no jugar en las “tragaperras” ni en Casinos, vivo de mis tarjetas…
Esta manera de sobrevivir fue ocurriendo cada cierto tiempo durante años y llegó una oportunidad en que reduje capital deudor…
A inicios de este año volví a la ludopatía casi consciente de ser una inconsciente. El problema,esta vez, es que no generaba ingresos suficientes para equilibrar mi economía. Avergonzada intenté salirme del lodo con mil trucos diarios de ahorro aunque ya estaba hundida hasta el cuello.
Tomé medidas de ahorro desde todos los “ángulos” vitales.
Agua: llenar un cubo mientras salga fría y luego utilizarla en el WC.
Cerrar la ducha mientras me enjabono el pelo o el cuerpo.
Duchas muy cortitas para no gastar.
Gas: con las medidas anteriores la caldera gasta menos. Como es verano no hay calefacción.
Ya cocinaba muy poco por vivir sola y sigo ahorrando.
Luz: Como hay luz desde temprano hasta tarde, pues no enciendo la luz hasta la noche. Apagaba siempre las luces y desde ahora con más rigor.
Descubrí que viendo la tele tengo luz y apago la del living o la del dormitorio.
Nada de ventilador, me abanico.
Bajando persianas y toldo, refresco la casa para mi sola.
Teléfono: ya cambié Compañías y poco a poco reduzco uso.
Ropa: no compro nada.
Limpieza: reduzco el uso de la aspiradora por tanto ahorro más electricidad.
Reduzco el caudal del agua para enjuagar mi plato y cubiertos que previamente enjaboné sin dejar abierto el grifo.
Comida: intento comprar lo más barato y con la conciencia de que soy una sola persona.
Todo lo hecho es mucho pero no es una solución rápida ni única.
No podía contener uso de tarjetas para los equilibrios imposibles.
Pasé unos cinco meses en la cuerda floja.
Solo me atreví a aceptar un regalo de un viaje, que no debí hacerlo y que así lo pensé, advirtiendo que yo no podía gastar.
En fin, me iba deslizando.
Con poco que dije a una hija enseguida captaron todos mi problema y en menos de veinticuatro horas comenzaba el “Rescate” en toda regla y muy serio.
Hasta ese momento suspiraba entrecortada y de pronto cambió mi respiración.
Agradecida no supe,quizás, demostrarlo con grandes aspavientos como requería mi salida de las arenas movedizas. No sé gestionar mis emociones, las llevo dentro y no permito que afloren. De esto me he dado cuenta hace muy poco tiempo a raíz de un reencuentro personal en que ningún recuerdo emotivo pude rescatar del olvido.
Mi infancia fue “especial ” y creo que tiene algo que ver.
Esta nueva época me trajo alivio y sentido de responsabilidad en desarrollo y disposición para demostrarlo.
Pagadas las enormes deudas, corté las tarjetas con tijeras.
Un razonamiento y análisis vital me invadió a solas y a todas horas. Esto sirvió para intentar entender mi vida y las escapadas hacia adelante permanentes. Descubrí un constante gasto para vivir el día a día y un sinfín de Seguros y Reaseguros para que ningún contratiempo nos dejara en dificultades;tapados los contratiempos con el constante endeudamiento crediticio.
De vez en cuando mejoraba las cuentas y de pronto me volvía a endeudar.
Tal como se dice ahora” viví por encima de mis posibilidades”…
Ahora me toca vivir austeramente,no es grave ni me molesta, unos cuantos años.
Nunca puse atención en el precio de nada y ahora tengo claro que lo motivó el pago con tarjetas.
Desde que no las tengo miro y comparo…
Aprendí con una reflexión de mi hijo que “siempre hay rincones donde reducir gastos”. Le doy toda la razón.
En el primer momento suprimí Seguros de forma tajante.
¡Pues aún me quedaban algunos después de los quitados en primer momento!
No dejé pagos en mi cuenta, me quedé con una sola, que no fueran los imposibles de quitar.
No se imaginan que sensación de vida nueva tuve y que tengo a pesar de no tener dinero suficiente para ningún “exceso”.
Por suerte nunca fui consumidora en Cafeterías ni Granjas de nada que no fuera un café cortado. Ahora voy menos.
Los imprevistos de salud me han hecho gastar pero ya se acabó.
Peluquería que mantuve con frecuencia para no dejar a la vista las raíces que señalaran descuido mientras trabajé. Ahora he ido oscureciendo el tono y continuaré ese camino. Me toca cambiar de Peluquería y lo haré la próxima vez.
Y no crean que no tengo cuidado en el gasto, hace tiempo, contado en años, tengo el pote de la mascarilla para después del champú en la Pelu.
Eso significa que la compro cada medio año o más.
Aún debo revisar gastos y analizar qué queda por suprimir o reducir.
Mi semanal gasto de loterías también tuvo su recorte y dejé un sorteo de 1€; al mes me gasto 4€.
He llevado alguna ropa a vender en tienda de segunda mano, debo llevar más. Es ropa que me queda pequeña y creí buena idea deshacerme de ella pero la crisis llegó a esas tiendas y no compran. Lo dejas y si la tienda saca beneficios te pagan un veinte por ciento, actualmente es el descuento en lo que compres…
Ya vendí mis joyas de oro para pagar Hacienda. Me quedan las de plata para otra emergencia.
Empiezo a reorganizar mi “producción literaria” para ver si empiezo a cumplir mi sueño de toda la vida, ser Escritora…!
Trato de obligarme a caminar cada día y es lo más difícil actualmente.
Me doy cuenta que con el devenir de los años es muy fácil destruir rutinas o posponerlas de un día para otros; en verano por el calor y en invierno por el frío.
Hace unos días se me acabó la crema hidratante de la cara y rápidamente tuve una idea buena sin necesidad de comprar otra.
Tengo muchas muestras gratuitas regaladas en las Perfumerías cada vez que compré algún producto, por lo tanto era el momento de recuperarlas y gastarlas. Las había guardado y muchas veces utilizadas en mis viajes pero aún me quedaban bastantes.
Lo mismo con champú y desodorante y talco y gel de baño y…
Me maquillo muy poco,cada vez menos y tengo todo tipo de coloretes, sombras de ojos, maquillaje, perfilador y no necesito comprar nada.
Otro “vicio” era ir a las Librerías y comprarme libros además de los recomendados en algún programa televisivo cultural. También compraba el libro que algún escritor promocionaba en sus entrevistas. No compraba al tuntún, era únicamente lo que me resultaba interesante. Tengo un buen “fondo de libros” para salvar la sequía compradora.
Ahora debo incidir en mis idas al cajero automático para espaciarlas, reducir cuantía del dinero que retiro. Aunque no sea un dineral, lo es en la medida de la necesaria austeridad.
Empiezo a hacer caminatas cortas y me siento más ágil porque añado un grupo reducido de ejercicios en casa.
Ayer me fui con una libreta y boli al Súper y fui anotando el precio de los productos que compro habitualmente y que ya he dejado como imprescindibles. Me queda pasarlo a una hoja de cálculo de Excel.
Hoy, después de caminar,entré en el Supermercado y seleccioné con rigor( todo a menos de 1€) para disfrutar en la Caja;pagué 4€!!!
Cuando haga la hoja de cálculo desarrollaré la lista semanal, mensual y de más tiempo. Hay productos de diferentes usos que también son de diferente frecuencia.
¡Vaya mundo que he descubierto, saber que compro y cuanto cuesta!
Comprar si es realmente necesario y lo menos caro posible.
Sigo suspirando con menos frecuencia y sin hacerlo entrecortado, buen síntoma.
Desde que empezamos a oír el vocablo crisis, al principio maldito, descubrimos el sentido chino del término que se refiere a “cambio”.
Poco a poco la crisis se fue instalando en nuestra vida y en nuestra mente.
¡Vaya cambio para mí, mi nueva vida y mi familia!
Mi crítica situación golpeó mis seguridades, mi diario vivir a mi aire sin precaución ni cuidado, mi relación familiar y la de todos con todos.
La suerte es que existen pilares que sujetan nuestro “techo de protección familiar” y pudimos ser capaces de disentir y discutirnos sin llegar al abismo. La responsable de todo este lío ludopático y de una Hipoteca que firmé “negligentemente” soy yo. Debo ser la que “aguante mi chaparrón” curando heridas de todos aunque sea parcheando con mucho afecto y agradecimiento hasta cicatrizar todo.
Me queda un largo trecho hasta equilibrarlo todo.
Claro está que si la economía se me endereza todo lo demás irá detrás.
Claro que no es el mejor momento para equilibrios que no dependen únicamente de mí.
Claro está que estoy en el declive que traen los años.
Claro que tengo mis achaques y no bien controlados. Nada grave por supuesto pero que siguen los cambios del clima, por ejemplo la artrosis.
Claro está que tengo voluntad y entusiasmo.
Claro que tengo por delante mucha tarea.
Muchos pequeños objetivos que son metas a corto plazo.
En una palabra, volver a empezar desde aquí y ahora.

10/10/2012
Sant Cugat del Vallés.