De nacionalismo militar a Islamismo ortodoxo

Cumplir años tiene la contrapartida de acumular memoria histórica.
Yo nací cuando los países árabes mediterráneos vivieron Golpes de Estado militares.
Golpes militares anticolonialistas.
Colonizadores que a cambio de explotar riquezas o tener el control de zonas estratégicas no proporcionaron bienestar ni riquezas sociales. Ese no era el interés colonialista.
Los militares nacionalistas liberaron las Colonias y les trajeron modernidad, educación, igualdad a unas poblaciones con muy bajo nivel económico y educativo.
También en Turquía se tuvo un líder nacionalista que modernizó en todos los sentidos al pueblo turco.
Estos nacionalismos sirvieron para el progreso y para la separación Estado y Religión. Las mujeres salieron de sus casas y de su invisibilidad para estudiar, trabajar y vivir en sociedades modernas y más justas.
Como siempre las más beneficiadas
fueron las ciudades en detrimento de las zonas rurales más tradicionales e ignorantes. Pasadas las décadas, esos gobiernos militares no refrendados por las Urnas se convirtieron en lastres.
Poder absoluto, corrupción y abandono de sus deberes sociales y de sus economías crearon descontento en sus ciudadanos.
Pobreza y total control policíaco fueron el caldo de cultivo aprovechado por la religión.
Esta se coló por los resquicios y se hizo fuerte en primer término en aquellas zonas relegadas hasta extenderse lentamente como una mancha de aceite. Educación para los pobres y promesas de trabajo y riqueza social ganaron la partida.
Consiguieron pasar a los ojos de los necesitados, los desheredados y los desencantados por islamistas moderados y modernos…
Fueron dejando pudrir los gobiernos militares y esperaron que los jóvenes tomaran las revueltas.
Allanado el camino se presentaron como demócratas que pueden dar trabajo y educación sazonadas con una mini dosis religiosa.
El problema es que ya habían hecho su trabajo a pie de calle impregnando la vida pública de intolerancia y Normas religiosas que impartían en los colegios y en las Mezquitas.
Los luchadores por la Democracia han creído que conseguirían mejorar su situación aunque tuvieran a su lado a esos mal llamados islamistas moderados.
Las mujeres y las niñas son las víctimas propiciatorias desde siempre.
Los hombres sin educación suficiente en el respeto y la igualdad, mezclados con los demás luchadores dejan el terreno abonado a los religiosos.
Occidente, haciendo gala de una falsa solidaridad apoya a los revoltosos y se apodera de riquezas a cambio de una ayuda puntual.
Ahora entiende este Occidente malvado que la única forma de dominar a esos pueblos puede ser dejando en manos de los islamistas el control social.
Muchos otros aspectos y más avidez están detrás de esos movimientos liberadores. Muerte y desolación como en Libia y ahora en Siria a cambio del Movimiento liberador.
Se equivocaron los luchadores con sus apoyos internacionales.
Desde el inicio también tienen hombres infiltrados que desdibujan la revuelta popular.
La noticia que en las zonas sirias “liberadas” por los rebeldes, implantaron la Sharía es terrible. Otra vez pierden los demócratas y por supuesto las mujeres.

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