Plegarias a conveniencia

¿A qué Dios habrá que rezar?
¿Es divina esta cólera que asola nuestras vidas?
Los jinetes del Apocalipsis ¿habrán venido en un tiempo inesperado?
¿Habría dicho algo el Oráculo de Delfos? Como los mensajes eran bastante inescrutables, si dejaron alguno para nosotros no lo entendimos.
Somos incrédulos con el Calendario Maya hasta el punto que siendo hijos del “ahora mismo” no esperamos ningún tiempo de cumplimiento.
En Japón el Sintoísmo apacigua la cólera divina con ofrendas de sal. Ellos lo tienen un poquito mejor al tener de cada elemento un Dios.
Del mismo modo los indios en India adoran y apaciguan y rezan a uno de los mil.
Todas las civilizaciones arraigadas en la Naturaleza pueden entender ofensa o cólera de una deidad en particular. Así simplificado su mundo dedican sus esfuerzos para cada cuestión cada vez.
Claro que en general y por si acaso dan un poco a cada una a la vez.
Los intermediarios suyos son más cercanos porque cada mañana les ven para darles alimentos, los monjes. De paso les piden ayuda y ellos también son requeridores de ella.
Los budistas son más individuales aunque se reza por todos y para todo.
En fin, que todos los dioses son apaciguados sin las amenazas bíblicas.
Más directo y en corto tiempo ellos hacen y deshacen, creo.
Nuestra cultura religiosa se tiñe de amenazas infinitas en número y en tiempo. Nada calma la ira divina, porque para dominarnos nos pone a todos en el caldero de la culpabilidad. Si individualmente quiero redimirme es bastante improbable a no ser que pague con alguna moneda de metal.
El temor ancestral a todo y de todo es la mejor penitencia de vida.
La eterna obligación de rezar y de sufrir y de no disfrutar deja inermes a los buenos. Ay de quien ose reír cuando la Iglesia ordena llorar. Ay de aquel que no sea dócil. Ay del que quiera tener libre albedrío. Ay del que no quiera escolarizarse con un religioso. Ay,ay,ay….
Por todo esto pregunto¿ viene el fin del mundo o cabe todavía alguna plegaria?
Yo preferiría que los creyentes de alguna religión monoteísta tuvieran tiempo de cambiarse a una politeísta.
Ante este terremoto económico y social cada uno haría la ofrenda a el Dios que prefiera. Sería más práctico y más sencillo.
Yo no tengo ninguno pero si me siento iluminada por alguno como puede ser Ra, me iré de viaje a Egipto. Así,” mato dos pájaros de un tiro”…

Celos a la francesa

Los franceses tan “progres” en temas de pareja, por ejemplo, demuestran que adolecen de la necesaria igualdad de género. Ya se quejó de esto la escritora Simone de Beauvoir con respecto a su pareja sentimental, el filósofo creador del Existencialismo.
El machismo francés no tiene Glamour…
Los hombres más conocidos y que tendrían que dar “ejemplo” de igualitarios son los más penosos.
En el caso de Presidentes se ha hecho patente la doble moral, con esposas y amantes madres de hijos escondidos.
Mitterrand fue uno de estos “honorables” mentirosos por aquello de la doble moral.
Despertamos en estos tiempos a un machismo con tintes de proxenetismo inimaginables para el siglo que corre.
Machos cabríos parecen algunos. Asistimos a las actuaciones poco claras de un Dominique Strauss-Khan persiguiendo mucamas y denunciado por violación y proxenetismo, que dejan mal parado al sexo masculino en cuestiones mezcladas con el Poder.
Hombres capaces de perderse y de perder su futuro existencial por no saber contener sus instintos primarios, potenciados por ese engreimiento de ser inimputables.
Esa sociedad francesa tan plena de grandes virtudes y tan intelectual, falla en ese pilar tan importante.
Seguramente también hay un componente femenino que permite el mantenimiento de esa desigualdad de género tan particular.
Hoy tristemente es noticia la mujer actual de Hollande una periodista a la que se le suponía altura como tal.
Pues es una mujer capaz de dejar al descubierto unos celos “furibundos” contra la primera mujer y madre de los hijos de Hollande. Se coloca en una posición tan simplona de mujer celosa que recurre a todas las formas de atacar a Segolène Royal, incluído Twitter.
Apoya públicamente al contrincante electoral de Segolène con la intención de quitarle a ella posibles votos en la segunda vuelta.
La clase política francesa peca de sentido de Estado en cuestiones de sexo y de relaciones sentimentales. Con la ilusión que se vive esta Elección es imperdonable que la ensombrezcan los mundanales celos.

Éticamente evolucionados

Con la perspectiva que puedo tener de todo lo que está pasando, creo que falta evolucionar genéticamente.
Empiezo por el principio y recuerdo la Teoría darwinista actualmente tan asumida.
La adaptación de las especies al medio y el que sobrevivieran los más fuertes, demostró una maravillosa Naturaleza siempre alerta a cambiar.
Con los cambios naturales sobrevinieron los biológicos. Los cambios traumáticos no fueron motivo de llanto ni de rebeldías.
Vemos con sentido lógico toda la Evolución de las especies y que no tenían otra solución que cambiar.
A pesar de ser otra especie más la humana, no evolucionamos desapareciendo ni con modificaciones similares a las demás.
Como hemos podido adaptar nuestro entorno a nuestras necesidades y dejamos de ser gregarios cuando hizo falta, no hemos evolucionado del modo darwiniano. Ni alas ni aletas, para ser mejores evolutivamente.
Nuestro fin para cumplir la Evolución ha sido dominar, doblegar y esclavizar. Dominar a los seres vivos, doblegar a la Natura, esclavizar a nuestros semejantes sirviendo a nuestros fines.
El pensamiento siempre nos hizo avanzar por los caminos del desarrollo humano con momentos magníficos y otros deplorables.
Cada época supimos adaptar el comportamiento sin necesidad de evolucionar como especie. Seguimos dominando, doblegando y esclavizando con métodos permitidos por nuestra falsa actitud deontológica. Hemos llegado a la frontera de nuestra propia modificación genética con la arrogancia de saber hacerlo a nuestro favor.
Ya que estamos en ese nivel, quizás sea el momento de reflexionar. Hemos reconocido con cierta humildad que todos se nos rebelan, Natura y especies y Espacio. Pues entonces debiéramos reconocer que hemos querido ser omnímodos sin conseguirlo. Con esa humildad pensemos que quizás los que necesitamos evolucionar genéticamente somos nosotros.
Ahora que nos podríamos ” colocar” un gen modificado, ¡Vamos a por ello!
Ese gen es el que nos convertiría en una especie ética. La moral de ser buenas personas y vivir siendo una especie más que coexiste sin dominar ni esclavizar ni doblegar, nos la inculcaría ese gen modificado.
Tendríamos que ser una especie oportunista modificándonos éticamente para evitar nuestra destrucción. Esta no es muy lejana en estos tiempos de destrucciones, guerras, especulaciones, egoísmos y maltratos.
A ver si los científicos nos sorprenden y nos presentan al nuevo Gen. Sería un gen éticamente modificado.
Yo quisiera que este se comportara del siguiente modo, vida feliz a las personas éticas y desconexión vital a las que intenten apropiarse del Gen. Si alguien lo intentara no pasaría mucho tiempo para volver a ser inmorales.
La muerte de los inadaptados es parte inherente a las especies, ¡incluyamos a la nuestra!