Adulteración femenina

Adulteración femenina

Mirando una tienda de moda llego a una triste conclusión que nos incumbe a las mujeres.
Según los estudios sociológicos “todo comenzó” a cambiar en el mundo femenino a partir de el uso de la pastilla ” antibaby”.
Se dieron las condiciones para salir de casa a trabajar sin el inconveniente de un embarazo no deseado, por ejemplo.
Siempre me inculcaron que mi libertad personal dependía de mi independencia económica. Claro que habían más factores a tener en cuenta como la maternidad.
Aquello de que el estudio proporcionaba mejores oportunidades laborales también era cierto en muchos casos. Que tu pareja respetara tus decisiones y te viera como una igual, también era vital.
Obtenidos todos los objetivos, aparecieron otros que se podían sortear o asumir sin perder la independencia. Estas eran las tareas domésticas y las maternales una vez decidido tener hijos.
En muchas ocasiones las compaginamos a costa de un sobre esfuerzo y muchas con el trabajo de una asistenta por horas y también a veces con la participación masculina. Muchas tuvieron unos padres que como abuelos se dedicaron a los nietos.
Hemos reconocido haberlo hecho no muy bien, porque no supimos desentendernos del ámbito doméstico. Hubiera sido el momento de pactar las tareas y las responsabilidades. No lo hicimos porque no pudimos y en las más de las veces nos sentíamos implicadas en labores que no nos eran ajenas. En vista de que lo hacíamos con satisfacción y superando el cansancio, nos lo asignaron sin más.
Al no tener pactos, el lado masculino entendió y dio por sentado que era cuestión de no hacer nada y en caso de reclamación demostrar ignorancia y ser un desastre.
En fin, aunque no está todo conseguido y siempre quedan espacios oscuros se podría decir que íbamos bien.
Pero el machismo siempre asoma y nos cogió desprevenidas.
Para trabajar hay que estar divinas y cada vez más mimetizadas con la figura masculina. También debemos presentarnos a los amigos, familias y
muuuy delgadas entre otros atributos.
Jugando con la salud, en pro (porque es sano no tener sobrepeso) y en contra, no nos hemos dado cuenta que nos estaban subiendo el listón. Mantenerse joven y preciosísima. Esto significa extremadamente delgadas, aunque sea a costa de padecer en mayor o menor grado las terribles bulimia y anorexia.
En esta carrera loca nos vamos hacia la figura andrógina potenciada por las Pasarelas y las modas. Ahora desfila un hombre,creo que es ruso, con Rosa Clará con vestidos de novia. Esa figura equívoca que hemos permitido se imponga como ideal de belleza también nos robará la feminidad. Esta, que se definía por una imagen con las curvas propias de nosotras con caderas y pechos marcados y piernas y brazos torneados, se diluye.
En esa imparable carrera nos seguimos invisibilizando en pro de más androginia. Peor aún es que en el intento de parecer niñas, hasta en la moda de la depilación total, damos paso a una pedofilia encubierta.
Hemos llegado a negarnos y así es como nos vuelve a arrinconar el machismo.
Hace falta parar y ponernos a pensar en ser verdaderamente libres.
Para tenerlo claro solo hay que observar qué mujeres son la delicia masculina, hoy por hoy les deslumbra Beyoncé.

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