Convivir

Hoy escuché a una sobreviviente del Holocausto. Ella era niña cuando los alemanes invadieron Polonia. Describe como cambió para siempre la vida corriente de su familia. Desde el momento que les obligaron a llevar la estrella de tela amarilla hasta su deportación unos tres años después.
Habla de su entrada al primer Campo de exterminio en que estuvo y sin querer dar detalles de su sufrimiento, sí nos explica cuando vio los uniformes a rayas que no conocía y como las llevaron a las duchas de agua helada(invierno del 1943) y vestir ese mismo uniforme. Cuenta que le cortaron su larguísimo cabello rubio del que estaba muy orgullosa. Ubicadas en un barracón helado pasaron muchísimo frío y comenzaron a enfermar. Les tatuaron en el antebrazo su número de prisionera, que aún lleva.
No quiso explicar todo lo que les sucedió, se le humedecieron los ojos, allí. Nos dijo que en los últimos meses los trasladaron a otro Campo( los nazis querían ocultar el exterminio al ver que estaban avanzando los Aliados) y allí la Cruz Roja consiguió que Alemania dejara trasladar a las mujeres a Suecia.
Cuenta como en el tren les dieron comida( estaban hambrientos y (ya sabía ella que se enferma y se muere por hambre) ,los que comieron todo enfermaron y algunos murieron.
Llegadas a Suecia la bañaron dos mujeres con suavidad y con agua caliente.
Aún no tiene respuestas para muchas preguntas y por qué sobrevivió tampoco si no es por casualidades.
Dice que en todo el tiempo del cautiverio ellas “soñaban” con ir a vivir a la Tierra Prometida de Israel.
He leído que la sobrevivencia no está ligada a la fortaleza física sino a la psíquica.
Tener un sentimiento de futuro y fuerza mental para sobrellevar el sufrimiento hizo la diferencia entre morir y vivir.
Terminé lagrimeando con ese relato estremecedor. También acabé con interrogantes y recriminaciones a los actuales gobernantes israelíes.
Una etnia( aunque le describan como pueblo para magnificarlos y merecedores de cuidados y privilegios) que llegó a conseguir la fundación de un País desplazando a los Palestinos, debiera ser COMPASIVA.
Otro “pueblo” sufre igual Diáspora y sueña con volver a sus casas. Hay un día del año que se manifiestan enseñando las llaves de sus hogares que se llevaron con ellos.
Los judíos han de ser consecuentes con sus ideales y entender a los desplazados.Pero sobre todo exigir a sus gobernantes no actuar con toda la arrogancia de sentirse “elegidos”. Los palestinos reclaman su sitio y no merecen tanta agresión que les denominan de “castigo”. Ir en helicóptero y destruir a los ocupantes de un coche o ir con bulldozer y derrumbar una casa es execrable.
No vale decir que “ellos lo merecen” y mucho menos invadir tierras con excusa de un vergonzoso muro.
Las espirales de violencia tienen diversas formas de inicio y lo mejor es que se pueden detener. Solo hace falta que las partes dialoguen sin más.
No podremos abstraernos de el momento actual donde los ánimos están cargados de sus propias razones. Tampoco olvidar que no están en igualdad de condiciones.
Para ello, se crean los sitios neutrales donde establecer conversaciones y llegar a Acuerdos de Paz.
Eso sí, en este caso Israel deberá deponer las armas y replegarse a su territorio inicial.
Israel debe estar feliz de haber cumplido el sueño de su “Tierra prometida” y conformarse con ello.
Yo he visto los mil sufrimientos de los palestinos y sus miles intentos de no morir de hambre ni de falta de todo para vivir. He visto el maltrato constante y al libre albedrío de los soldados judíos en lo Controles, los fijos y los que levantan cuando quieren en medio de una carretera.
Siempre comparo la situación con una simplista situación personal: un día rompen la puerta de entrada de mi casa y unos soldados me confinan a mi dormitorio y quizás un baño con derecho a utilizar el pasillo para entrar y salir, el resto se lo dan a otra familia. ¿No me quejaré y me rebelaré?¿ No lucharé por mis derechos?¿No haré lo que sea para desplazar a los ocupantes?¿ Estos no debieran entender que lo son?¿Les vale decir que a ellos los trajeron?¿No sería de recibo que ellos me pidieran convivir pacíficamente? ¿ No merezco disculpas por su parte? ¿ Qué culpa tengo de que una Asamblea de Naciones hayan decidido que mi casa no será mía sino de otros?¿ Nadie piensa que yo soy la realmente agredida y ofendida y ocupada?¿ Y si reclamando el derecho de mi vivienda no consigo recuperarla y ni tan siquiera compartirla?¿ No tengo el derecho de tirarles piedras intentando recuperar algo de lo perdido?¿ Qué puedo hacer?
Quizás podamos sentarnos en la acera o un Parque y llegar a unos Acuerdos de convivencia, si ya no me queda tampoco el recurso de un Jurado independiente.
Pero lo más tremendo en ese conflicto es que siguen rememorando CADA AÑO EL HOLOCAUSTO y jamás ha servido de comparación con su Impiedad con los palestinos.
Algún día deberán pedir Perdón igual que ellos lo consiguieron de Alemania.
Es de desear que llegue más pronto que tarde. Morirán menos inocentes de dos dignos pueblos ” elegidos” por sus Dioses.

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