Religiones a la carta

Religiones a la carta

Hay una necesidad humana de pedir por un buen porvenir desde los inicios.
Se pide para que vivamos mejor o simplemente para que no cambie nuestra vida actual. Desde el complejo “Ojalá” que se instauró entre laicos y agnósticos, hasta todo tipo de invocaciones más o menos elaboradas. Esa invocación, para no usar el” Dios quiera” religioso, no es más que lo mismo invocando a Alá…que no lo sabemos popularmente.
Todo es debido a la necesidad de obtener ayuda sobrenatural ante los más difíciles trances.
Procesiones para adorar Santos y Dioses, fuego para purificarnos ante la mirada de otros Dioses, ofrendas sencillas o complicadas, sacrificios de animales y Rezos para todo.
Entendemos que hemos podido errar en la senda de la Vida y que si somos humildes se nos perdonará.
Hemos nacido en cunas diversas y más bien siempre pobres. Atribuímos a la mala vida una mala suerte o que nuestro comportamiento humano no nos hace merecedores de otra cosa. Para cada situación hay una salida y siendo muy difícil superar las barreras sociales y económicas, la más fácil y accesible es la religiosa. En tiempos ancestrales era útil conocer los” por qué” para sobrevivir a desastres naturales o simples necesidades como comer y resguardarse. También servía para explicar enfermedades y todo el entorno humano. Nacer y morir ya es un problema, más o menos complicado. La Naturaleza era un ser vivo que reclamaba cuidados y agradecimientos.
Con los movimientos migratorios desde la Prehistoria viajaron nuestras creencias y por tanto nuestros Dioses.
La esclavitud hizo del Sincretismo con la religión católica su Fe para soportar el dolor. Ahora tiene la misma vigencia de antes porque las condiciones de vida no han cambiado excesivamente. Quizás los jóvenes, con la Educación que no tuvieron sus mayores, derivan esa “santería y el Vudú americanos” hacia la práctica cristiana con renovadas energías. Los indo americanos de todas las latitudes quieren mantener sus adoraciones y plegarias a los Astros y a la Naturaleza. Nada sobra para pedir lo mismo, todo se puede combinar de modo que las misas pueden ser buenas si las incorporamos a ellas. También a los turistas les encanta ver y participar con igual razonamiento, el de que todo puede servir para tener a los Dioses de nuestra parte. Las festividades religiosas de la semana santa cumplen el mismo cometido pero con una demostración pública del dolor y la necesidad de limpiar culpas. Esta Iglesia que procesiona es rígida y antigua. Obliga a mantener el sentimiento de culpa tan vívido que es imposible “avanzar” en el progreso. La demostración del Dolor viene desde la Inquisición, con sus Autos de Fe.
De todos modos el Turismo la va permeando y la resquebraja lentamente.
Las religiones más orientales, tienen una sencillez, no al pie de la letra hay que tomarlo, que nos permite admirar a algunas.
La hinduista con sus reencarnaciones tan fatídicas como con la división superada a medias de las Castas, tiene mucho de fatalidad. También la musulmana es rígida y necesitada de sufrimiento, pero como tiene Ramas se puede vivir desde distintos ángulos. Están los sufíes Medlevi o Derviches que nos hipnotizan. Siguen a Rumí que colocaba a la música con sus versos en un medio sofisticado de rezar con gran sentimiento.
Las otras religiones orientales que se inspiran en Buda y también a Dioses naturales, dejan a las personas en condición de ser buenos creyentes y adorar sin sacrificios sobrehumanos o casi.
En el Tíbet se sienten obligados a postrarse y dejarse ir arrastrándose en demostración de respeto y súplica porque la Naturaleza es durísima.
No hago un recuento exhaustivo de las formas de tener Fe para sobrevivir ni para contener a los humanos con miedos y penas, sino que me sorprendo ante tanta necesidad de dioses que continuamos teniendo.
Es bien cierto que los tiempos que corren nos van dejando a nuestro albedrío el futuro. El tiempo nos lo marcan otras prioridades y no tenemos tiempo de ir a Misa por ejemplo. La religión en Occidente la degerimos a nuestro gusto. Ella sirve para las fiestas con desfiles y televisión si se precia. Recurrimos a la religión para los ritos más imprescindibles y poco más.
El tema es que, poco o mucho los humanos necesitamos ,cada tanto,mirar a nuestros dioses aunque sea paganamente.
Es más sencillo ir a un templo que está en plena calle y encender varitas de incienso, porque nos consideramos buenas personas con la intención rendir culto sin más.
En estos tiempos tan duros de crisis las religiones ven acercarse a más devotos que nunca. Ellas hacen su Agosto prometiendo felicidad a cambio de entregarles el alma. Según se mire, es poca cosa.

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