Pensando al mirar

Sentada en mi Atalaya de siempre, veo pasar la vida observando a la gente.
Como es sábado, caminan parejas de todas edades con bolsas de compra.
También hay niños con bicis y con padres tranquilos, ya descansados del trajín de la semana.
El sol ilumina con fuerza la mitad de la calle y anima a sentarse en las terracitas de los bares.
No veo mucha gente leer periódicos y creo que es por aquello de la poca costumbre. Ahora se ha hecho un hábito dominical esa lectura.
Ha cambiado, también, el paisaje de fumadores que caminan y ya casi no se ven.
Las mujeres llenamos las cafeterías y nos apropiamos de muchos espacios antes privativos de los hombres, demostrando nuestro derecho a vivir de puertas afuera.
Se nos ha hecho tan habitual escribir en cualquier parte, en móviles y iPhone y PC y cualquier artilugio que se preste a la comunicación, que no sorprende esta soledad impuesta aún cuando seamos varios en las mesas.
Esperamos, caminando, que llegue la Primavera mirando los escaparates llenos de moda y colores alegres.
Se nos ve vestidos medio invernales porque el aire es frío y nada más que el Sol intenta confundirnos.
Inmersos en la dolorosa y larga crisis tomamos café que a ratos se nos hace más amargo. En medio de una senda florida y llana nos tropezamos con unas grietas y profundas hoquedades que nos han colocado con la peor intención. Imposibles de salvar nos dedicamos a sortearlas no siempre fácilmente. Muchas torceduras de tobillos, caídas graves y múltiples fracturas nos han sucedido a lo largo de este tiempo aciago sin final a la vista.
Ahora bien, no dejemos de animarnos para vadear esta crisis. Esta vida que vivimos, siendo la única que tenemos a mano, no la podemos dilapidar entre quejas y desánimos.
¡Vamos a ganar el pulso a la crisis!

10-3-2012

Vergüenza ajena

Ayer fue un día aciago para la sociedad trabajadora y los parados, teñido de una enorme cantidad de felicitaciones por ser el Día de la Mujer, que no todas fueron sentidas o cuando menos solidarias.
Se escuchó y peor aún se vió un Debate barrio bajero en el Congreso de Diputados por parte de una Ministra ejerciendo de «verdulera». Se la oyó gritar todo el tiempo, como los niños cuando discuten y aún no han aprendido a rebatir con argumentos, en este caso a sus compañeros Diputados de otros Partidos políticos.
Se pudo percibir una «andanada de cañonazos», por parte del Gobierno, a la línea de flotación de los Derechos de los trabajadores en sincera actitud vengativa a todos estos años constitucionalmente democráticos.
Se hizo tanto daño en ese debate a la credibilidad de los políticos que salió reforzado el Slogan del 15M del «que no, que no, ¡que no nos representan!»
El manoseo de nuestros Derechos por parte de los Partidos votando según pactos acordados, nos avergonzó a las personas honradas.
¡Y para acabar el desastre de la mañana se fueron a un Concierto para celebrar el Día de la Mujer!
¿Qué quisieron celebrar exactamente? ¿El sueño de la Iglesia de negar a las mujeres el derecho a decidir sobre su cuerpo y sobre su vida? ¿El anhelado Cerrojazo a los derechos femeninos que pretendía la Derecha más carca? ¿Que con tantos impedimentos y dificultades para trabajar, deje de hacerlo? ¿Que se las obligue otra vez a quedarse en casa?
Lo increíble es que tanto Gallardón como el resto de esa Derecha carca no se hayan enterado que ya no somos las mismas ni la Sociedad está empantanada en el siglo pasado. ¡Hemos crecido y somos tan diferentes que ya no nos vamos a amilanar!
¡Somos unos ciudadanos europeos que podemos recurrir a Estrasburgo para pedir que nuestros Derechos Constitucionales se tengan en cuenta en nuestro país!
¡Nada es igual ni tampoco lo será, tènganlo en cuenta nuestros gobernantes!