Consumir para no llorar

Esta mañana de invierno es complicada porque parece que la tan traída crisis nos despierta la loca necesidad de comprar y gastar en la benditas rebajas.
Entramos en un bucle maligno que nos hace dar vueltas a nosotros mismos metidos en la vorágine de una cierta desmemoria.
Como si la crisis no nos incumbiera.
Nos adentramos en la profunda desesperanza con los viejos hábitos consumistas con no se bien que propósito.
Consumir sin sentido de lo que nos propongan las publicidades, ¿por ejemplo?
¿Sabemos discernir entre lo bueno y lo malo?
Sabemos de verdad ¿qué queremos?
¿Nos damos el tiempo justo para pensar con cordura?
También nos queda creer que para qué tantas preocupaciones, porqué preocuparse de lo que vendrá si nosotros no podemos cambiar ni darle solución.
Si no podemos hacer otra cosa que vivir hasta que nos quiten esa posibilidad, pues vamos a enloquecer sin sentido tirando el dinero y la esperanza.
Nos queda la calle para vivir entre cartones cuando todo sea imposible. Comer cuando se pueda y de vez en cuando un Albergue para ducharse y cambiar la ropa una noche que dormiremos a cubierto.
Gracias por los insensatos que nos llevarán de la mano hasta el borde del abismo y con un leve empujón caeremos hasta el fondo.
Mientras tanto, ¡a vivir que son dos días…!

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2 pensamientos en “Consumir para no llorar

  1. Yo le añadiría una linterna de luz al final, ahí va…

    PD. Y caeremos en el abismo. Caeremos para volver a levantarnos. Caeremos para intentar volar y llegar hasta el espacio.
    Porque ya es hora de ser todos uno. De aprovechar bien los recursos finitos que nos ha prestado este planeta. De que haya de todo para absolutamente todos los que estamos; o más.
    No puede ser que un jeque árabe tenga un objeto decorativo en su casa que tenga el valor del mantenimiento de toda una vida de una familia de clase media en Barcelona (por ejemplo). Porque los recursos no valen dinero, nada cuesta nada en realidad.
    Nunca una civilización ha tenido un sistema de funcionamiento de forma indefinida, incluso este nuevo sistema que se nos avecina acabará, para dar paso a otro; y luego otro… El sistema en el que vivimos se agota, no por la avaricia de muchos; no. Sino por el despertar de una conciencia basada en una sola cosa. El amor.
    Nos lo advirtieron hace varias décadas los Beatles: All you need is love. Nada más.
    En fin, brindemos por un nuevo mundo realmente justo e increíble. Sonrisa elegante al que intente etiquetar esto con la palabra ‘utopía’.
    Hoy la luna llena brilla.

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